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CANTO RODADO

Soraya no pierde el tren

El día que Saénz de Santamaría puso su bolso en el escaño de Rajoy dejó claro que ocuparía el vacío que el presidente iba a dejar. Dice que conoce León y es cierto. Pero no movió un dedo por la provincia.

 

Soraya no pierde el tren -

Ana Gaitero
08/07/2018

La exvicepresidenta del Gobierno se ha revelado como cómica en esos vídeos que le graban para dar dolor de cabeza a Pedro Sánchez. En la carrera por hacerse con los mandos del Partido Popular ha logrado desbancar a Dolores de Cospedal, con quien no se hablaba, y adelantar por pocos votos a Pablo Casado, el de la carrera supersónica.

Soraya Sáenz de Santamaría vino a León a pedir votos al millar de militantes del PP autorizados a participar en el proceso. Una décima parte de los que decían que tenían. Y como argumento principal esgrimió la que ejerciera como abogada del Estado en la capital que conocía muy bien la provincia.

Y no dijo mentira. Pero la verdad es que en siete años como número 2 del Gobierno no ha movido un dedo por León. Así que, menos lobos. La candidata no quiere perder el tren de su carrera política, pero poco ha hecho, por poner un ejemplo, por arreglar desaguisados como las obras del tren de Feve y la reapertura de la Estación de Matallana en León. El PP ha dejado morir esta línea después de que el PSOE se metiera en camisas de once varas, todo hay que decirlo. Así que ahora no es de extrañar que hasta concejales socialistas digan, soto voce, que el tema tiene mala solución.

El tren que vertebra una ribera del Torío que ha crecido demográficamene en los últimos años, sobre todo en Villaquilambre y Garrafe de Torío, queda en vía muerta en la parada Asunción-Universidad. Allí un autobús recoge a los viajeros, que llegan cada vez en número más escaso, hasta Padre Isla.

El tiempo que emplea hasta llegar a la Estación de Matallana un viajero de San Feliz de Torío puede variar de 30 a 50 minutos. El trayecto en tren no pasaba de 15 minutos. Así que es fácil entender porque el trenuco viene casi vacío. Parece un fantasma que surca la vieja línea carbonera que transportó durante un siglo el carbón leonés a la industria siderúrgica vasca. Todo esto lo sabe la candidata del PP. Y si no lo sabe es porque León le importaba poco cuando era la ocupante del despacho de vicepresidencia en el complejo de La Moncloa.

El tren de Feve cumple 95 años desde que llegó a la capital leonesa allá por 1923. Y el año que viene se cumplirán 125 desde que se abrió la línea desde La Robla hasta Valmaseda, en Vizcaya. Estas efemérides deberían servir para impulsar la línea, sobre todo como servicio de cercanías.

Ya que Zapatero no fue capaz de reabrir la Vía de la Plata, ni se la espera a estas alturas, ya que la Junta se niega a recuperar algún tramo del Ponfeblino, la línea carbonera del valle del Sil, que León no pierda lo poco que le queda de estos viejos raíles. Y que la inversión que se ha hecho en las obras de la capital no se tire por un agujero.

Es un deber del Gobierno, del Ministerio de Fomento. Las instituciones locales, desde ayuntamientos a Diputación, deberían anotar en su agenda la reivindicación de un transporte público que ayudará a evitar el desastre demográfico definitivo en las áreas rurales.

Embebidos en la espiral de la propaganda y en otras tormentas, son poco sensibles a los problemas reales de la gente. Ayer el Ayuntamiento de Fresno de la Vega pedía la declaración de zona catastrófica para sus huertas. Valencia de Don Juan tiene que seguir su ejemplo y la Diputación respaldarlo. Muchos de estos agricultores perdieron sus cultivos en Cabañas, que está en el término de la capital coyantina.

León tampoco quiere perder el tren, señora candidata. Pero está con un pie en el andén desde hace mucho tiempo. Y usted, que presume de conocer León, no movió un dedo. Aún así, le deseamos suerte en la carrera. Por todo eso en lo que usted y su partido no creen. Porque es importante que lleguen mujeres.