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Y usted, ¿acepta o se resigna?

 

Y usted, ¿acepta o se resigna? -

Vanessa CArreño
17/12/2017

Cuál cree usted que es la diferencia entre aceptar y resignarse? Hay quien cree que si acepta algo que no le gusta es como si estuviera de acuerdo con ello o como si, por el hecho de aceptarlo, eso ya fuera a ser así para siempre.

Y no. Hay pocas cosas tan importantes para poder vivir en paz como darse cuenta de que aceptar no es lo mismo que resignarse.

Resignarse es mostrarse impotente ante una situación y quedarse de brazos cruzados. Algo como «mi vida no me gusta, pero me aguanto y vivo lamentándome por lo que no tengo».

En cambio, aceptar es asumir que tengo una situación que reconozco como real, y que tal vez pueda cambiarla o tal vez no.

O, si no, ¿cómo cree que va a cambiar algo que no acepta ni reconoce? ¿Cómo va a resolver una crisis en su pareja si no acepta que la hay? ¿Cómo va a ganar tranquilidad si no acepta que vive estresado? ¿Cómo va a cambiar su situación laboral si no reconoce que su trabajo ya no le motiva? Sepa que, cuanto más se resista a que las cosas sean como son, menos permiso se estará dando para que cambien.

Y por supuesto que aceptar algo no implica que eso le guste. Puede aceptar que se siente inseguro, que ha cometido un error o que tiene miedo. Incluso puede aceptar una enfermedad, como hizo una de mis clientas, sin que eso suponga que se rinde o que lo da todo por perdido. Como le pasó a ella, si lo hace lo que logrará es liberarse del dolor de rechazarla para sentir por fin la paz de aceptarla.

Así que, si quiere aprender a aceptar sin resignarse, aquí tiene dos pasos:

—Diferencie lo que está en su mano cambiar de lo que no. Es decir, no puede cambiar a su pareja, pero sí su manera de relacionarse con ella.

—Pregúntese qué puede hacer para mejorar esa situación. Por ejemplo, si tiene un familiar enfermo, seguro que puede hacer mil cosas para alegrarle los días con cariño y una actitud positiva.

En definitiva, tenga la serenidad para aceptar las cosas que no puede cambiar, el valor para conocer las que sí puede cambiar y la sabiduría para aceptar la diferencia.

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