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Y usted, ¿Aprovecha?

 

Y usted, ¿Aprovecha? -

VANESSA CARREÑO
07/01/2018

Qué me diría si le digo que es muy probable que todavía no haya empezado a aprovechar su vida? Deje que me explique.

Hace poco alguien me contó una historia. Resulta que unos meses antes le habían dicho que era muy posible que tuviera un tumor. Lo primero que esta persona pensó fue «no me va a dar tiempo a hacer todo lo que quiero hacer». Así que durante semanas, hasta que le confirmaron los resultados, se centró en lo que era importante para él. Comenzó a hacer todo lo que quería sin desperdiciar un minuto. En definitiva, durante esos días vivió su vida exactamente como quería vivirla.

Después los médicos le dijeron que el tumor no era maligno. Y, ¿qué pasó entonces? ¿Cree que esta persona volvió a vivir como lo había hecho siempre? No, porque como él mismo dice, «si la vida te da una segunda oportunidad, ya no pierdes el tiempo». Y así fue como empezó a aprovechar la vida.

¿Y usted? ¿Diría que está aprovechando su vida de la misma forma? Creo que a muchos nos vendría bien que nos pasara algo así, algo que nos recordara que a veces le damos importancia a cosas que no la tienen y dejamos de lado las que sí.

Entonces, ¿qué haría diferente si pensara que va a morir en unos meses? Tal vez utilizaría todo lo que le pasa para avanzar, en vez de estacarse en una piedra porque se empeña en que no debería estar ahí o porque no confía en poder esquivarla.

O puede que empezara a vivir desde el Ser, para después Hacer y Tener. Y no al revés, que solemos creer que para Ser primero hay que Hacer y Tener, y es justo lo contrario.

O tal vez se diera cuenta de que no hace falta planificar y pensar tanto. Que en realidad todo es más sencillo y que lo que funciona es tener claro lo que más le importa y priorizarlo.

O, quién sabe, puede que dejara de vivir desde el juicio, la comparación y la crítica, y empezara a mirar a los demás viendo todo lo que hay, y no aquello que echa en falta. Lo que sea, le pido que lo descubra sin necesidad de esperar a que un día la vida le haga un «regalo» que le abra los ojos.