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próxima parada, brañuelas

Un viaje por la historia del tren

Se lo han propuesto y en Brañuelas son de los que no se rinden. El ayuntamiento y la junta vecinal han puesto en marcha el museo del ferrocarril, la primera piedra de un plan mucho más amplio para poner en valor su ingente historia ferroviaria

 

ana valencia
24/12/2017

El entorno de la estación rezuma nostalgia. Este año todavía no hay nieve, pero sí recuerdos en las paredes de la vieja parada, en las casas cercanas, en las vías, en las miles de historias que atesora. Nostalgia, sí, pero también esperanza en el presente y el futuro. En Brañuelas han tirado de tesón y ganas para poner en valor toda su historia ferroviaria. Y es mucha.

El Ayuntamiento y la junta vecinal han puesto en marcha el Museo del Ferrocarril, Transporte, Comunicaciones y Minería, una coqueta colección donde se respira historia ferroviaria y mucha ilusión. Un trabajo que cuenta con decenas de voluntarios —jubilados y prejubilados— y con la Asociación de Amigos de Brañuelas que mano a mano han ido restaurando todo un tesoro escondido bajo las ruinas. Piezas históricas, billetes, maquinaria, herramientas, indumentaria o elementos curiosos vinculados al tren, que tienen una nueva oportunidad.

El Museo, junto a la estación, espera al visitante como un libro abierto. Un espacio diáfano, recuperado del olvido, donde el ferrocarril presume de historia. Las fotografías antiguas saludan al que llega. Muchos, dicen, antiguos trabajadores que se llenan de emoción al ver reunidos los recuerdos. Una enorme vitrina, hecha por los voluntarios, recoge un sin fin de antiguos libros con los que los ferroviarios preparaban los estudios, hay herramientas, y una cartera de pago, una especie de correo manual para transportar el dinero con toda seguridad.





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El Museo también alberga los uniformes y las gorras de los trabajadores. Todos, dicen, desde el que ocupaba el puesto más importante al inferior, tenía su propio distintivo. También las linternas y las lámparas. La colección esta abierta todos los días, de martes a domingo y el Museo cuenta con página en Facebook. a. valencia

Nada más entrar en el inmueble —antes en ruinas y ahora recuperado tras llegar a un acuerdo con Adif y alquilarle todos los bienes— llama la atención una especie de maquinaria curiosa. Se trata del primer sistema de electrificación de vía que hubo en Europa. El tramo Brañuelas-Ponferrada fue pionero en el continente en contar con esta tecnología revolucionaria. Un dato más que avala que el pueblo era un nudo esencial de comunicación. De hecho, hasta 1868 el ferrocarril sólo llegaba hasta la localidad y desde ahí, las mercancías se trasportaban en diligencias. La orografía del terreno complicaba el paso al Bierzo y no fue hasta más adelante cuando se construyeron más de 36 túneles, entre ellos, el famoso túnel del lazo, todo un referente de ingeniería ferroviaria. Brañuelas aún conserva la riqueza de este pasado. Hubo hasta ocho lavaderos de carbón y aún hoy, sobre el terreno, se mantienen dieciséis viales.

La historia del tren dio un giro con la electrificación del sistema en 1954. Fue una compañía con sede neoyorkina la que ‘desembarcó’ en el pueblo para probar la nueva tecnología, que permitía el control con distancia de las vías, elaborar rutas, controlar señales y cambios de aguja para reducir los fallos humanos. Todo un hito.

Un poco más adelante una vitrina recoge las gorras y los uniformes. Todo cargo, desde el más bajo al más importante, tenía su distintivo. Igual que las placas, los semáforos o las facturas. Brañuelas sellaba entre 400 y 700 facturaciones diarias. Su importancia no es ninguna exageración y el museo se encarga de su puesta en valor. De las paredes llaman la atención las obligaciones, que hoy día podrían compararse con las acciones en bolsa de las compañías. La más antigua es de mediados del XIX y rubricaba la concesión por 99 años. Todavía se pagó en reales.

Como queriendo pasar desapercibidos, asoman los trepadores de poste de carril y de arco, que son historia viva del tren. Cuentan que finalizada la Guerra Civil y ante la difícil situación, las vías se utilizaron para hacer postes de telecomunicación, señalización o alumbrado. Como colofón, y debajo del techo original del viejo almacén, se levanta una enorme maqueta, construida por el doctor José Luis Écija Peiró y donada por su familia.

Estas son solo algunas pinceladas, lo mejor, sin duda, es llegar a Brañuelas y dejarse sorprender por su historia ferroviaria. Un legado con pasado pero que proyecta mucho futuro. El Museo es una primera piedra de un plan mucho más ambicioso. La colección cuenta con la colaboración de Alaf, el Museo de las Delicias de Madrid y multitud de cesiones. Sin embargo el espíritu del ferrocarril hace que el viejo almacén de Brañuelas tenga un duende especial. Lo dicen los datos, desde que abrió en septiembre más de 1.500 personas han pasado a conocerlo. Suma y sigue.

Un plano antiguo, la cartera, los viejos billetes de tren, el primer sistema de electrificación de la vía, una obligación y una imagen antigua tomada en la estación. ANA VALENCIA
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