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CENA DE BIENVENIDA A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO

El Rey avisa de que la cooperación institucional es clave para que el MWC siga en Barcelona

Felipe VI realiza un discurso centrado en el congreso de móviles y sin menciones a la situación política

 

El Rey saluda al consejero delegado de GSMA, John Hoffman, a su llegada al Palau de la Música. - / QUIQUE GARCÍA (EFE)

EL PERIÓDICO
25/02/2018

El rey Felipe VI subrayó este domingo la "importancia" y "trascendencia" del Mobile World Congress (MWC) y destacó que "la historia de este congreso en Barcelona es la historia de un éxito conseguido a lo largo de años de trabajo". Durante su discurso en la cena de bienvenida a los participantes en el congreso celebrada en el Palau de la Música, el Monarca se centró en lo relevante de la cita y eludió menciones explícitas a la situación política en Cataluña.  Sin embargo, sí lanzó un aviso a navegantes: gran parte de este triunfo se debe a la "cooperación institucional" entre Gobierno central, Generalitat de Catalunya y Ayuntamiento de Barcelona, una cooperación fundamental para que el MWC siga en Barcelona.

La presencia del Rey en Barcelona por primera vez desde la destitución del Govern había generado gran expectación. Pero Felipe VI prefirió esquivar la polémica política, y centró su discurso en los beneficios que el congreso reporta a Barcelona. Pero su advertencia en torno a la necesidad de mantener la colaboración para que el MWC siga celebrándose en Barcelona entronca con las críticas de la oposición a las protestas contra la visita del Monarca.

"La cooperación institucional con objetivos clares y en beneficio de todos es una clave evidente de este éxito. Este mismo compromiso firme de nuestras administraciones, corporaciones y compañías tiene que ser siempre un propósito esencial para que este encuentro siga consolidando cara al futuro su proyección e influencia en todo el mundo, y lo haga desde aquí, desde Barcelona", manifestó el Monarca, mientras en la calle tenía lugar una sonada cacerolada, cuyo eco llegó al interior del Palau de la Música.

Pronunciado en inglés, castellano y catalán -hizo el aviso en cuanto a la importancia de la colaboración institucional precisamente en este último idioma-, el discurso del Rey se centró en la relevancia del congreso de móviles para la ciudad de Barcelona, que tiene un "evidente y directo impacto sobre el progreso y el bienestar de millones de ciudadanos". "Esta es una cita clave que los barceloneses reciben, conscientes de la importancia y trascendencia de cómo -y hacia dónde- se mueve la tecnología digital móvil en nuestros días, y de que ya hay pocos ámbitos de nuestras vidas y de nuestras economías que queden al margen de su influencia", añadió.

La visita del Rey a Barcelona estuvo acompañada de una tarde y noche de concentraciones a favor y en contra de la presencia del Monarca, unas movilizaciones que en algunos casos derivaron en cargas policiales en contra de los manifestantes. También generó una ola de reacciones políticas, igualmente a favor y en contra. El más madrugador fue el 'expresident' Carles Puigdemont, quien a través de Twitter manifestó que Felipe VI "será bienvenido a la república catalana como máxima autoridad de España cuando pida perdón por su papel inconstitucional el pasado mes de octubre". Puigdemont aludía al discurso que pronunció el Monarca dos días después del referéndum del 1 de octubre en el que pidió al Estado que asegure el "orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones" y acusó al 'expresident' de "fracturar" y "enfrentar" a la sociedad catalana.

Plante de Colau, Torrent y la Generalitat
Ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ni el presidente del Parlament, Roger Torrent, ni ningún representante de la Generalitat participaron en la recepción oficial a la llegada del Rey al Palau de la Música. Un plante que el Gobierno central calificó de "injusto y mezquino", al tiempo que avisó de que comportamientos de este tipo ponen en peligro la celebración del congreso internacional en la capital catalana.

Esta advertencia, sin embargo, no modificó la decisión de Colau, quien en su cuenta de Facebook se ratificó en su rechazo al 'besamanos' por considerarlo "un acto de pleitesía y vasallaje impropio de una democracia del siglo XXI". Durante su discurso en la cena del MWC, la alcaldesa subrayó que Barcelona es una ciudad de futuro, plural, de oportunidades para todos y que "defiende los derechos humanos y la libertad de expresión".

Igual que Colau, Torrent también partició anoche en la cena de bienvenida. Se sentaron junto al Rey, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Industria, Álvaro Nadal, y los principales representantes de la organización del MWC, entre otros.