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Así es la cara de Dios

El estudio se basa en la idea que tienen 511 cristianos que han colaborado con la Universidad de Carolina del Norte

 

sta es la cara de Dios según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte - El Periódico

María Aragón / El Periódico
13/06/2018

Llevamos toda la vida preguntándonos cómo era la cara de Dios, y por fin un estudio publicado en PLOS One ha dado luz al asunto: es joven, no tiene barba y es menos blanco de lo que creíamos. Eso sí, el estudio tiene trampa: se basa en la idea que tienen 511 cristianos que han colaborado con un estudio de psicólogos de la Universidad de Carolina del Norte.

Históricamente, Dios ha sido representado en pinturas, libros y películas como un hombre blanco, mayor y con barba. Según este estudio, muy lejos de la realidad, porque para muchos de los cristianos participantes es más joven, menos masculino y menos blanco de lo que se pensaba.

Dos fases, resultados sorprendentes
El proyecto para crear esta imagen divina se dividió en dos fases. Primero, los investigadores crearon diferentes imágenes en función de cómo la gente visualiza a Dios introduciendo pequeñas diferencias. Después, preguntaron a los participantes sobre edad, género, atractivo, raza, felicidad, salud, inteligencia, cariño y poder.

Los resultados fueron sorprendentes, y muy relacionados con demografía. Pero también con una cuestión simple: la ideología. Según los investigadores, los liberales piensan en él como más joven y femenino, mientras los conservadores lo asocian con el hombre blanco.

¿Por qué lo vemos así?
También tiene relación directa con cuestiones demográficas. Los afroamericanos creen que tiene la piel más oscura que los blancos. Y cuanto más joven es el participante, más joven imagina que será. Pero son solo dos ejemplos. "Hay egocentrismo en esta percepción", dice Kurt Gray, psicólogo autor de este estudio. "Creemos que Dios se parece a nosotros. La gente proyecta sus creencias en los demás, y Dios no iba a ser distinto".

La publicación contextualiza toda esta información con una cultura histórica en la que hemos hablado de Dios según lo que percibíamos en libros, películas o pinturas. Pero no hay más información al respecto, por lo que asumimos que Dios es de nuestra semejanza cuando visualizamos su imagen.