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En busca de la ciudad sin miedo

La abogada leonesa Irene de Lamo Velado publica ‘Urbanismo con perspectiva de género. Una aproximación desde el Derecho’, un trabajo realizado gracias a una beca del Ayuntamiento de Madrid. «Hay que disolver la frontera del espacio público y privado para conseguir ciudades más igualitarias». En el trabajo propone eliminar barreras arquitectónicas, utilización de materiales transparentes, y más ‘ojos’ a la calle con balcones, terrazas y miradores. Pero hay más..

 

Irene de Lamo Velado, ayer en el puente de San Marcos. DL -

07/12/2018

carmen Tapia | león

La Carta Europea de la Mujer en la Ciudad, del año 1996, establece como tema prioritario la seguridad. En su texto se puede leer que «el diseño y la organización de la ciudad están directamente relacionadas con la violencia en las calles. Las mujeres no deberían ser consideradas por más tiempo como las únicas responsables de su propia seguridad personal». La abogada leonesa Irene de Lamo Velado, de 23 años, es la autora del estudio Urbanismo con perspectiva de género. Una aproximación desde el Derecho, un proyecto fruto de una beca concedida por el Ayuntamiento de Madrid y que verá la luz en los próximos días. El texto de la Carta Europea de la Mujer está incluido en el trabajo de esta leonesa que se propuso incorporar la perspectiva jurídica a los estudios realizados por el movimiento feminista de otros sectores sociales que trabajan desde hace años para que los planes urbanísticos de las ciudades incorporen la perspectiva de género.

«Saltarse el impacto de género a la hora de elaborar un plan urbanístico ya es un motivo para que sea declarado nulo», explica Irene de Lamo Velado. Dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de mayo de 2017 impulsa un recorrido que estudian desde hace años geógrafas, sociólogas y arquitectas, entre otras profesionales, al declarar nulo los planes urbanísticos al no incorporar la perspectiva de género. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) tumbó el plan urbanístico de Boadilla del Monte, aprobado por la Comunidad de Madrid, porque no adjuntaba el informe de impacto de género que garantice la igualdad entre hombres y mujeres. «Estas sentencias son muy importantes en este año de avance el movimiento feminista. Declarar nulo un plan significa que es imposible subsanarlo y hay que hacerlo de nuevo».

La concienciación popular llega después de dos casos recientes muy mediáticos como son los de violencia sexual en la fiesta de San Fermín en Pamplona, por parte de La Manada, y el asesinato de Diana Quer. Las dos mujeres fueron violadas y asesinada, en el caso de Quer, cuando ocupaban un espacio público y volvían a sus casas. «Tenemos que hacer visibles las barreras que impiden que las ciudades sean seguras e igualitarias».

La percepción de inseguridad no es igual para todos las personas. «Las mujeres suelen percibir más inseguridad y peligro al transitar por la ciudad porque es mayor la posibilidad de ser víctimas de agresiones, especialmente aquellas contra su libertad sexual», explica Irene de Lamo. «A eso contribuye también la socialización de las mujeres desde su niñez respecto del espacio público, ubicándolo como un espacio potencialmente peligro para ellas». Es habitual que las mujeres desarrollen mecanismos de autoprotección como desplazarse en bicicleta, modificar las rutas de regreso a casa para evitar que nadie las siga o visibilizar el móvil o las llaves para sentirse más seguras. «Hay que disolver la frontera entre el espacio público y el privado y aprobar políticas urbanísticas para que el espacio urbano público sea transitable y no sea peligroso».

En el año 2002 se elaboró un documento con seis principios para la seguridad femenina en las ciudades, un texto que se firmó en Montreal (Canadá) a raíz de las experiencias de las mujeres. Esos principios son: saber dónde estás y a dónde vas, ver y ser vista, oír y ser oída, escapar y conseguir ayuda, vivir en un entorno limpio y acogedor y actuar comunitariamente.

Zonas peligrosas

El primer paso para aumentar la percepción de seguridad es identificar qué zonas son percibidas como peligrosas y por qué se produce esa sensación. «La construcción de mapas basados en la identificación, por parte de las mujeres, de lugares donde se sienten inseguras o han vivido situaciones de violencia, y de las características tanto físicas como sociales que contribuyen a la sensación».

Irene de Lamo señala como pioneras la experiencia del País Vasco con el mapa de la ciudad prohibida. «La primera experiencia tuvo lugar en Donostia y fue desarrollada por la Plataforma de Mujeres Plazandreok. A partir de entonces se ha elaborado en varios municipios. como el Mapa de la Ciudad prohibida de Elorrio en 2009, dirigido por el colectivo Gea21. La confección del mapa fue realizado con la participación de las vecinas. O como el de Bilbao, elaborado por el Consejo de las Mujeres por la Igualdad en 2009».

Otros proyectos como el de Cali (Colombia) realizaron una auditoría de seguridad urbana, realizada en 2016 por Col-lectiu Punt 6, una cooperativa catalana de arquitectas, sociólogas y urbanistas.

La tecnología

La abogada leonesa destaca también la posibilidad de analizar la percepción de seguridad mediante aplicaciones móviles o páginas web. «Es el caso de la iniciativa Free to Be, campaña lanzada por el Plan International en colaboración CrowdSport, el XYX Lab de la Universidad de Monash, en Australia, que se enmarca en el programa ‘Ciudades y espacio públicos seguros para mujeres y niñas’ impulsado por la ONU mujeres». A esta iniciativa se ha adherido recientemente el municipio de Madrid —anunciado el 24 de abril de este año— y que surgió en el año 2010.

A esta estrategia se han unido cinco capitales como Delhi, y Kaampala, en India; Lima, en Perú; Sydney en Astralia, y Madrid. «La metodología consiste en una página web que posibilita a las mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años, indicar en qué punto se han sentido inseguras, el momento del día, las razones las razones por las que se han sentido así e información sobre la actividad que estaban realizando. Los resultados serán publicados».

Una de las mayores preocupaciones de las mujeres es la visibilidad espacial, «un elemento de suma relevancia para la sensación de seguridad». De Lamo propone eliminar barreras arquitectónicas, utilización de materiales transparentes para construir paradas de transporte, aumento de balcones, terrazas y miradores para aumentar los ‘ojos’ a la calle, buena iluminación nocturna que fomente la concurrencia de peatones, comercios en las plantas bajas de los edificios, una correcta poda y ubicación de la vegetación urbana, entre otras medidas.

En el trabajo, que publicará en su web el Ayuntamiento de Madrid, se describen proyectos innovadores como Mares, de Madrid; Impulsem el que fas, de Barcelona; Stalled Espaces de Glasgow, en Escocia; Plan Buits, en Barcelona; Re-Gen, en Huesca (Aragón); Entonoesunsolar, en Zaragoza; los huertos urbanos comunitarios (que existen en León también); Bájala al Acoso, en Quito, Ecuador; o SoFIApp, en Bogotá (Colombia).






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