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Calçots, botillo y prieto picudo

‘El Reguero Moro’ hermana una vez más la gastronomía catalana y berciana.

 

Representantes del calçot, el botillo, la cecina, el queso y el vino con Xavier Cuadras. ÓSCAR DE LA HUERGA -

15/01/2017

dl | León

En la ribera del Órbigo, aguas abajo de Veguellina, quizá a la altura de Villoria, entre el cauce paralelo del molino y el caudal del río, y entre choperas, maizales todavía sin cosechar y plantaciones de lúpulo que agazapadas en el invierno aguardan su esplendor de verano, brotan cada año por enero calçots, pero no unos calçots cualesquiera... calçost de Valls, más concretamente de la IGP que agrupa a las cuatro zonas de producción del norte de la provincia de Tarragona. Ese milagro, que viene ocurriendo puntualmente desde hace unos cuantos inviernos, tiene un muñidor con nombre propio: Xavi Cuadras es un catalán al que las circunstancias de la vida y el amor convirtieron en leonés... leonés con elogiadas y elogiables inquietudes culinarias siempre en defensa de las excelencias de la huerta y la despensa —y la bodega— de su tierra de nacencia y de la de adopción.

Pero sus inquietudes no tienen fronteras definidas y lo mismo que trae aquí a los responsables de la IGP del Calçot de Valls también cita a los de las del Botillo del Bierzo y arma entre ellos un matrimonio de conveniencia —y de absoluta complacencia—, con la Cecina de León y el vino de Prieto Picudo como testigos de un enlace que no por reiterado resulta menos... apetecible.

A la cita de ayer en el restaurante El Reguero Moro, que es un lugar de obligada visita y merecido cumplimiento, no faltaron las más altas representaciones de los consejos reguladores de las IGP Calçot de Valls y Botillo del Bierzo, que protagonizaron el enésimo hermanamiento, de la de Cecina de León, de Queserías El Palacio (Toral de los Guzmanes) y de la bodega Leyenda del Páramo (Denominación de Origen Tierra de León-Valdevimbre), que apartó fluidez al maridaje con tres vinos de la variedad autóctona Prieto Picudo, con el rosado La Flor del Páramo y los tintos El Aprendiz (tres meses en barrica) y El Médico (seis), recomendable y oportuna presencia por la mención profesional en ocasiones como la que se pinta. En presencia del alcalde de Villarejo de Órbigo, Joaquín Llamas, actuó como maestro de ceremonias el popular periodista Javier Pérez Andrés, quien elogió la oportunidad de «convertir en fiesta vuestra producción, que es un motor de la economía», en referencia a las igepés representadas, la condición de que El Reguero Moro sea «un lugar importante de la gastronomía leonesa» y de que Xavier Cuadras pase ya por ser «un referente magnífico que cumple con todo lo que se exigen de las estrellas», más allá de las que brillan en un limitado universo de las guías rojas de los fabricantes de ruedas y las naranja de las petroleras. Hasta abril, sin tregua.