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Rehenes de Satanás

El dominico leonés que es exorcista

«El demonio existe. No es un mito y debemos luchar contra él». El propio Francisco defiende que Satanás no es una figura literaria, ni una simple idea del mal. El fraile leonés Juan José Gallego es uno de los exorcistas que le combate. Una investigación de la periodista Teresa Porqueras cuenta su día a día contra el ángel caído

 

El dominico fray Juan José Gallego, en cuya obra se basa el libro 'Cara a cara con Satanás'. - RAMIRO

30/01/2017

cristina fanjul | león

«Un exorcismo es una oración, una oración especial, pero sin toda la parafernalia que ha inventado el cine. El sacerdote pide para que esa persona sea liberada». El vicario de relaciones públicas de la Diócesis de León, Antonio Trobajo, explica que la investigación previa a la realización de un exorcismo es larga y complicada. Subraya que incluye un estudio de autenticidad que se encarga a psiquiatras y especialistas y asegura que en la mayoría de los casos todo resulta falso. Sin embargo, y si bien se da en «poquísimas» situaciones, hay veces en las que hay dudas de veracidad. Es entonces cuando el obispo decide poner en marcha el exorcismo. Antonio Trobajo destaca que hay diócesis con exorcistas estables y otras en las que el obispo puede nombrar uno ad actum, para el caso en cuestión. «Para decidir poner en marcha este proceso, el sacerdote debe mantener un diálogo profundo con la persona y con privacidad total. Mire. Yo llevo cincuenta años de cura en León y no conozco ningún caso», precisa el sacerdote.

Tres de los exorcistas que cumplen su misión en España son leoneses: Benito Gallego, en la diócesis de Oviedo, José María García Trapiello, en Santiago de Compostela, y Juan José Gallego Salvadores, en Barcelona.

Éste último es el protagonista del libro Cara a cara con Satanás, escrito por la periodista Teresa Porqueras. La escritora destaca que en el transcurso de su investigación tuvo la oportunidad de conocer a dos mujeres de Lleida a las que el padre Salvadores lleva tratando más de ocho años. Una de ellas, Anaïs la posesa, es, según asegura Porqueras, uno de los casos más complicados que ha tenido el dominico. «Lleva más de siete años recibiendo exorcismos. Acudí a uno de ellos y, según la iglesia, aquella mujer era y es víctima de una posesión demoníaca, razón por la cual actualmente sigue recibiendo exorcismos. La otra chica que conocí sufría una influencia demoníaca, que no una posesión. Después de la publicación del libro sigo conociendo casos. Los propios afectados se ponen en contacto conmigo para explicarme sus vivencias»...

Juan José Gallego asegura que prácticas como la ouija, el espiritismo, las sectas satánicas, el tarot, la brujería, o la santería son la puerta de entrada a Satanás. «Esto es serio, no es una broma, tengo muchos casos de adolescentes que han hecho la ouija por diversión o incredulidad y ahora oyen ruidos, ven cosas raras... no se trata de tenerle miedo al demonio, pero sí respeto», aseguraba en una entrevista concedida a Diario de León en el año 2012.

En este sentido, Antonio Trobajo advierte de que según la Escritura y la Tradición, Dios creó unos espíritus (ángeles) con la capacidad de ejercer la libertad para aceptar, o no, el plan de Dios. «Tienen influencia positiva o negativa, como arrastrar a las personas hacia el mal». Trobajo destaca que hay realidades sobrenaturales que el hombre sólo es capaz de entender si las reduce a un lenguaje más sencillo y advierte de que el mal, en abstracto, no existe, sino que se encarna. «Está el mal que generamos nosotros y el mal inducido: la fuerza de esos espíritus malignos que nos arrastran hacia el pecado», asegura. Trobajo añade que para cumplir este fin, pueden servirse de «mediaciones o mediadores humanos». A pesar de todo, el vicario sostiene que es escéptico respecto a las posesiones diabólicas y afronta la realidad desde una actitud racional. «Hay que adoptar una situación de distanciamiento», abunda.

Las pruebas del diablo

Teresa Porqueras rememora el exorcismo de Anäis, una mujer que posee cuatro informes psiquiátricos que aseguran que está perfectamente. «La iglesia ha diagnosticado su caso como posesión demoníaca. Es decir, el demonio reside en el interior de su cuerpo. Para llegar a esta conclusión los sacerdotes le han realizado un discernimiento, procedimiento a través del cual se comprueba si está o no está endemoniada. Y sí, todo indica que es un caso muy claro de posesión. Anaïs habla lenguas que no conoce, posee una fuerza extraordinaria, sufre terriblemente y habla por voz del demonio. Su cara se transforma y esto yo le he vivido. Sus ojos y su expresión cambian completamente cuando entra en trance. Se puede decir que una fuerza se apodera de su cuerpo y ella no puede evitarlo. Siente una profunda aversión a todo lo religioso y durante los exorcismos puede hacer cosas realmente extraordinarias con sus cuerpo», rememora la escritora.

Además, la escritora describe el caso de una posesión, «una influencia demoníaca en la que la entidad maligna ronda de alguna manera a la persona sin llegar a poseerla». Teresa Porquero cuenta que esta joven en su casa veía sombras, oía ruidos extraños, y veía como los objetos cambiaban solos de lugar. «Durante mucho tiempo estuvo viviendo un llamado poltergeist e incluso me llegó a confesar que un día pudo ver la imagen de un demonio. Tenía que dormir toda la noche con la luz encendida del terror que sentía».

Destaca Teresa que el padre Gallego fue nombrado exorcista el 7 de marzo de 2007, el día de santo Tomás de Aquino y asegura que ese mismo día experimentó experiencias demoníacas. «Me contaba que cuando se incorporó como exorcista tenía una lista de espera de cien personas. Él recuerda sus comienzos con mucho miedo e inseguridad. Decía que veía demonios por todas partes y se le pasó por la cabeza la idea de abandonar. Hasta que finalmente hizo una reflexión interior que le ha ayudado y le sigue ayudando en esta su labor. Hay que reconocer que hay estar muy preparado mentalmente para ver según que cosas...»

Y es que el propio fraile destaca que el exorcismo no es un rito mágico sino un sacramental de la Iglesia. «Sólo Dios puede liberar al poseído del demonio, yo soy un mero instrumento, nada más».

La periodista explica que el padre Gallego atiende principalmente en su despacho, pero si observa que la persona se va a mostrar muy agresiva, prefiere realizar los exorcismos en una capilla de la Iglesia del Rosario. Lo explica en la posibilidad de que las personas puedan lesionarse —«algunos se agitan y se mueven con una fuerza extraordinaria»— debido a las dimensiones reducidas del despacho. Porquero añade que en la capilla se apartan los bancos de las primeras filas, dejando un espacio mucho más amplio para colocar una colchoneta azul en el suelo, en donde tienden al poseído. Cuando todo está preparado, da inicio al exorcismo...