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Independientes en la cocina

Meter la manos en la masa para ganar autonomía en la vida. Una decena de personas con discapacidad intelectual aprenden las habilidades básicas de cocina en el Cipf Ciudad de León de San Cayetano con Asprona-León..

 

Dos cocineros preparan sus platos dentro del programa de Asprona-León. ASPRONA- LEÓN (M. ROBLES) -

Ana Gaitero
13/06/2018

Susana nunca había metido las manos en la masa y, claro, «de cocinar era nula, me lo hacían todo en casa», confiesa. Ahora acaba de descubrir que puede hacer macarrones, flanes y pastas de almendra. «No es tan complicado», admite. Cristina está contentísima porque al fin le salen bien los huevos fritos y la otra Susana concluye, tras cinco lunes en los fogones, que «saber que lo puedo hacer es fenomenal».

Jesús Manuel Carreño vive con su madre y su hermana. Y piensa en el día de mañana: «Si me quedo solo en casa ya sé cocinar y si no, pues nada». De momento, en casa es un excelente ayudante y en el taller de habilidades de independencia en la cocina está atento al proceso de la leche frita, que acaba de meter en el frigorífico para que cuaje la masa antes de rebozar y freír. «Encima me gusta», puntualiza.

Emiliano Marcos es otro de los que se estrena en la cocina y Cristófer, con sus casi dos metros de altura, está entusiasmado con las habilidades que ha adquirido. No es un curso para buscar empleo, es un taller para avanzar en su autonomía personal y no tener que depender de que «nos lleven los tuper a casa», apostilla Héctor, que comparte piso con otros compañeros del centro especial de empleo de Asprona-León.

A Joaquín, que vive solo y ya se manejaba algo en los fogones, le ha venido de perlas para «aprender guisos más elaborados», chuparse los dedos con el arroz con leche y aprender a hacer crepes. A este hombre que le cambió la vida cuando le dieron una oportunidad en el centro especial de empleo de jardinería no se le quita la sonrisa de la cara ni cuando friega los platos.

El objetivo es que personas con discapacidad intelectual o del desarrollo puedan mostrar y mostrarse las capacidades que tienen para defenderse en la vida cotidiana. El taller de habilidades en la cocina es un apoyo más dentro del servicio de vida independiente de Asprona León, un nuevo programa en el que participan las personas usuarias que demandan sus propias necesidades y está transformando la entidad y sus métodos de trabajo.

La autogestión y la formación en derechos van unidos a esta nueva filosofía de la plena inclusión, apunta Jorge García, coordinador del servicio de vida independiente. «Las propias personas trasladan a la entidad sus necesidades y trabajamos en todas las áreas», apostilla.

El programa llega a la práctica totalidad de los usuarios y usuarias de Asprona, así como a sus trabajadores y trabajadoras, pero cada aspecto concreto se desarrolla con grupos como el taller de habilidades en la cocina o a título individual, cuando se trata de otros temas como el autocuidado. También cuentan con la figura del asistente personal para fomentar la autonomía.

Los talleres de habilidades de independencia en la cocina forman parte de estas ayudas para reforzar la autonomía de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

La entidad, con más de 50 años de experiencia en este ámbito, cuenta con fogones propios para su servicio de cátering, pero la posibilidad de salir de la zona de confort y ofrecer las clases en un centro ordinario y especializado ha supuesto un salto cualiatitavo en el proyecto. «Valoramos la normalización porque salir de Asprona ha servido para que convivan con personas en su entorno de estudios y viceversa», explica.

El Centro Integrado de Formación Profesional de León Ciudad de León, con la Escuela de Turismo y Hostelería de San Cayetano, ha convivido durante las últimas cinco semanas con este programa pionero de inclusión. Al frente de los fogones han estado Pedro y Eva, jefes de cocina de Asprona. Cachopo, kitche de cecina, arroz con leche, canutillos de cecina y otros platos han hecho a la capitalidad gastronómica.

No sólo han metido las manos en la masa, sino que han adquirido nociones económicas y de organización para hacer la compra. «Esa bolsa nos ha costado 1,80 euros», advierte Pedro a Susana cuando va a espolvorear de almendra picadas las galletas después de la primera fase del horneado. «¿1,80 euros?», responde la mujer asombrada. Ser parte de la sociedad también implica tomar conciencia del precio de las pequeñas cosas, saber la importancia que la alimentación tiene para la salud y organizar la cesta de la compra.

También se han superado miedos (el aceite hirviendo, los cuchillos, etc.) y se ha aprendido a moverse y actuar con seguridad y protección en la cocina. Pesos, medidas, constancia y disfrute se han puesto en juego en esta experiencia que concluyó de manera dulce y por todo lo alto.

El cocinero Michelin Juanjo ‘Cocinandos’ dio el visto bueno a los platos elogió el «entusiasmo y las ganas con que hacen las cosas» tras dar el visto bueno a los postres que habían preparado para cerrar el taller: leche frita, frisuelos y pastas de almendra.

Recetas sencillas que se llevarán a casa con un recetario de lectura fácil que les regala el Ayuntamiento de León, según afirmó la concejala de Familia y Servicios Sociales, Aurora Baza, que pudo comprobar las habilidades adquiridas en el taller y degustar los dulces.

En el proceso han dado un salto cualitativo. Antes «lo hacía todo mamá», ahora pueden decir en casa o a sus amistades «¡Hoy cocino yo!» sin que nadie se lleve las manos a la cabeza. Y sabiendo que van a comer bien.

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