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Juguetes para salir a flote

Juguetes y buceo. Una treintena de personas recibieron ayer el bautismo de buceo por donar un centenar de juguetes a Cruz Roja y a los niños y niñas de Gambia. En la actividad solidaria, organizada por el club León Sub, participaron seis monitores de submarinismo..

 

Enrique San Millán se prepara para participar en su bautismo de buceo solidario tras depositar un juguete Playmobil. JESÚS F. SALVADORES -

En el fondo de la piscina, practicando. JESÚS F. SALVADORES -

08/01/2017

carmen Tapia | león

A Enrique San Millán, un leonés de 21 años con parálisis cerebral, bucear le hace sentirse libre. «Me puedo mover yo solo y la libertad es absoluta». Enrique fue una de las 26 personas participantes en la actividad solidaria organizada por el club León Sub, con Alejandro Ordás al frente, para recoger juguetes a favor de Cruz Roja y los niños y niñas de Gambia. Para animar a la donación, seis monitores del club recompensaron con un bautizo de buceo, la primera clase de iniciación al submarinismo, en las piscinas del Hispánico, que ayer se llenaron de juguetes y nadadores para colaborar con esta causa solidaria.

En la vitrina colocada para la ocación se acumilaron un centenar de juguetes nuevos y usados. Los nuevos irán a Cruz Roja, que repartirá entre las familias de los 800 niños a los que atiende en León en riesgo de exclusión social. El resto, más de la mitad, viajarán a África costodiados por la Asociación de Amigos de Gambia, que acompañados por uno de los voluntarios del club submarinista, repartirá los juguetes procedentes de León a los niños y niñas de este país.

Enrique San Millán llevó ayer un Playmobil nuevo. El juguete irá a Cruz Roja. La oenegé recoge juguetes nuevos, no sexistas, sostenibles y no bélicos. Como agentes sensibilizadores en la prevención de conductas violentas, Cruz Roja no acepta que juguetes con características bélicas pueda educar. También promueven el consumo responsable.

La actividad de buceo solidario no sólo se fija en los niños y niñas más necesitados. El submanirismo también tiene beneficios para el que lo practica. Alejandro Rodríguez es uno de los diez monitores que colaboró ayer en esta sesión que se prolongó durante tres horas. «Viene gente de todo tipo. Los mayores se acercan con respeto y con miedo y los más pequeños lo único que quieren es estar el mayor tiempo posible dentro del agua. Hay mucha gente que tiene miedo porque piensan que les va a faltar el oxígeno y no saben si sabrán respirar, pero la verdad es que es muy fácil y luego todo el mundo quiere repetir».

Mejor para la salud

Para Enrique San Millán, que estudia Filología Hispánica, obligado a estar en silla de ruedas, bucear y nadar le ayuda a respirar mejor. Su entrenador, Jorgue Romero, le acompaña a sus sesiones de entrenamiento para que mejore la coordinación, la respiración y la expansión de la caja torácica para respirar mejor.

Cada participante permanece en el agua una media de 20 minutos que experimentan con la la primera inmersión que prepara para ser buceador en el mar. Según la Asociación Profesional de Instructores de Buceo (Padi en sus siglas en inglés) esta experiencia sirve para probar el buceo y decidir si te gusta o no, si nos interesaría conseguir una certificación oficial como buceador o dejarlo pasar. Ana Luz López, leonesa que vive en Madrid, se ha trasladado con su familia este fin de semana a León para que su hija, Aitana, de 7 años, experimente su primera inmersión. Su marido y ella han realizado el Padi en Madrid. «Queríamos que Aitana hicera el bautismo y hemos aprovechado la ocasión, porque no es fácil que se haga para niños y niñas tan pequeños». Aitana ha llevado unas pinturas y un juego de madera nuevos para donar a cambio de su bautismo. «Ha merecido la pena, es muy guay. No tengo ningún miedo. Voy a ver si me puedo meter otra vez».

Los participantes aprenden en el bautismo el uso y manejo básico de las herramientas del buceador. Máscara, tubo, aletas, chaleco de flotabilidad, traje de baño, botella de oxígeno, regulador para respirar a través de él y los instrumentos para controlar la profundidad y el suministro de gas. El club León Sub es el encargado de suministrar todo el material. El bautismo de buceo ronda los 60 euros, pero lo submarinistas de León lo regalan para incentivar la donación de juguetes.

La donación de juguetes no acaba con el buceo. Simpatizantes con la causa seguirán colaborando con más juguetes durante esa semana. El año pasado, el primero que se puso en marcha esta iniciativa, la club reunió 300 juguetes, más de la mitad fuera de la jornada del bautismo solidario.

El club León Sub cuenta con cincuenta socios y cumple este año diez años de existencia y preparar actividades especiales. Una cuota anual de 30 euros pone a disposición de los practicantes todo el material necesario para las inmersiones que se realizan durante el año. El precio del equipo completo ronda los mil euros.

El buceo solidario no es la única actividad altruista en la que colaboran. El club pertenece a una red nacional de vigilantes marinos para limpiar el mar de plásticos y todo tipo de residuos. El equipo de León se desplazó en octubre al puerto de Llanes, Asturias, para colaborar con otras ocho autonomías en una limpieza conjunta en una veintena de puntos del litoral español. Sacaron 200 kilos de basura, principalmente plásticos. La expedición da un papel protagonista a la educación ambiental con talleres de concienciación y charlas en los centros escolares con el apoyo de fotos y vídeos.

   
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