+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

Lo saben en Bierzo 7

 

07/10/2011

Opinión | mario tascón

En 1984-1985 un Mac salvó una empresa periodística local, pequeña, en la zona de El Bierzo. El semanario Bierzo 7 zozobraba a pesar de la entrega de un grupo de periodistas emprendedores.

Todo estaba en contra y los sistemas de producción eran tan caros que aquel ilusionante proyecto iba camino de cerrarse.

Pero apareció un Mac que se convirtió, seguramente, en el primer Mac aplicado a la diagramación de un periódico en España y todo cambió para ellos. Bierzo 7 acaba de cumplir 26 años y fue uno de los primeros diarios en el mundo que se empezó a editar de otra manera «Think different».

Ahora se hablará de lo que ha cambiado la compañía Apple el mundo de la telefonía, la lectura, el cine de animación, la informática personal, la música, la educación, pero quiero hacer constar el cambio que provocó también en el mundo de la edición de libros y de periódicos.

Antes de la llegada de los ordenadores de la manzana solamente podía maquetarse con carísimas máquinas de fotocomposición.

Apareció el Mac, una de las obras emblemáticas de la compañía de Steve Jobs, y se produjo la primera revolucion —luego vendrían más— en la industria editorial: hacer una revista, un libro o un folleto empezaba a estar al alcance de cualquiera, se democratizó la edición.

La obsesión de Jobs por la tipografía desencadenó aquel cambio: los ordenadores y el software necesario desterraban para siempre las máquinas de escribir, donde solo había monoletra, monoespaciada y, sobre todo, monoaburrida, con perdón de los mitómanos.

Los textos hechos por particulares empezaron a tener el aspecto profesional a costes asequibles.

No conozco ningún periódico que no tenga al menos un Mac en su redacción; muchos están llenos de los hijos de aquellos primeros ordenadores.

Pero la compañía de Steve Jobs no solo cambió las redacciones, también cambió todos los hogares del mundo occidental.

Los que disfrutamos de aquellos ordenadores vimos en ellos un programa de hipertexto —la base de Internet— años antes de que supiéramos lo que era un navegador.

Es para estar agradecido al fundador de una compañía que soñó un mundo que fue capaz de cambiar.



Buscar tiempo en otra localidad