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«Los puteros pueden ser jueces o barrenderos»

Amelia Tiganus, secretaria de Feminicidio.net, fue víctima de trata y prostitución Pone el foco en «los hombres, normales y corrientes» que mantienen el negocio.

 

Amelia Tiganus participó ayer en las jornadas de Flora Tristán dedicadas a la trata y prostitución. F. OTERO PERANDONES -

23/09/2017

ana gaitero | león

«La prostitución tiene cara de mujer pero es un mundo de hombres», afirma Amelia Tiganus, una superviviente de la trata y la prostitución que hace diez y medio dijo basta. Por eso quiere poner el foco sobre los puteros, los nuevos bárbaros del patriarcado, esos «hombres normales y corientes» que hacen mover el negocio de la prostitución.

«Desde fuera nos parecen monstruos pero pueden ser jueces o barrenderos. Estamos rodeadas de monstruos que deshumanizan a las mujeres y son capaces de penetrarlas sin que ellas lo deseen», afirma en una entrevista telefónica antes de su intervención en las jornadas sobre prostitución, trata y pornografía de la asociación Flora Tristán de León.

Hoy, 23 de septiembre, es el día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños. Amelia Tiganus, que se siente vasca de corazón aunque es de nacionalidad rumana, nunca fue consciente de que era víctima de trata y prostitución. «Me hicieron pensar que fue una elección propia».

Ahora sabe fue una mujer traficada en toda regla. Como dice el tratado de Palermo, «tratar de aprovecharse de una mujer en situación de vulnerabilidad» es trata. «A los 17 años me convencieron de que mi vida iba a ser mejor viniendo a España a ejercer la prostitución. Yo vivía excluida en mi propia comunidad porque a los 13 años fui víctima de una violación múltiple: me dejaron de lado mi familia, el profesorado y me quedé en una situación vulnerable», relata.

No es de ella de quien quiere hablar. Desea que la gente conozca, a la luz de su testimonio cualificado, cómo son esos hombres que conoció en los más 40 burdeles por los que la hicieron deambula durante el tiempo que ejerció la prostitución por todo el territorio español. Aquellos años los recuerda como «un campo de concentración en el que tienes que estar disponible las 24 horas del día para satisfacer a los hombres».

Para Amelia Tiganus había tres categorías de puteros. «Los hay que tienen deficiencias emocionales y en vez de trabajarse ese problema, acuden a la prostitución para satisfacerse; luego está el putero que sólo busca sexo y que mide su hombría por la mayor cantidad de mujeres y cree que las satiface y, por último, está el putero misógino, que odia a las mujeres y encuentra en las prostitutas el lugar ideal para expresar ese odio, son los más violentos y peligrosos», explica.

Sabe de que habla. «Más de una vez me he visto cara a cara con la muerte. Me he estado jugando la vida», añade. Según el informe elaborado por Feminicidio.net, la organización de la que es secretaria actualmente, un total de 31 mujeres prostitutas han sido asesinadas en España entre 2010 y 2015 y 19 murieron a manos de los puteros, una cifra demasiada elevada que da una idea de que no sólo proxenetas y traficantes pueden ser peligrosos. «Las víctimas son muy jóvenes y extranjeras procedentes de países con alto porcentaje de trata para explotación sexual y el victimario es también joven y de origen español», precisa.

Amelia Tiganus tuvo suerte por eso insiste en que hay que poner el foco en los hombres que consumen prostitución y de cara a la sociedad parece que no tienen nada que ver con este negocio que «es posible porque nuestros hombres, nuestros maridos lo financian, porque hay una masculinidad patriarcal y una sexualidad depredadora», subraya.

En la década que ha transcurrido desde que pudo librarse, gracias a un trabajo para vivir, a mucho esfuerzo personal y al descubrimiento del feminismo, el panorama de la prostitución ha cambiado. «Ahora emerge el perfil de los puteros cada vez más jóvenes, consumidores de pornografía y que ven en la prostitución una diversión», aclara. Son jóvenes, añade, que «se entrenan en la violencia sexual con las prostitutas y luego la ejercen con otras mujeres».

Amelia TIganus es cauta a la hora de plantear la sanción a los hombres que recurren a la prostitución, aunque no la descarta. «España es un país muy putero, el primer consumidor de prostitución de Europa y el tercero del mundo, sancionar quedaría muy bien, pero la cuestión es cómo ayudar a las mujeres a salir de la prostitución».

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