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El malestar carcome el inconsciente

Este mes comienza el seminario de psicoanálisis que cada año dirige Luis Salvador López Herrero. Este año, el curso, que se prolongará durante todo el año, gira alrededor del mal, un concepto que en su traducción freudiana adopta claves vitales para el día a día.

 

La paradoja de pensar en el mal a partir del goce comienza con Freud. EFE -

El médico y psicoanalista Luis Salvador López Herrero. JESÚS F. SALVADORES -

12/01/2018

cristina fanjul | león

«Es un hecho que el mal nos circunda. Pero ¿cuál es su fuente y la semilla a partir de la cual brota? Además ¿Por qué palpita en ese fondo del alma que los psicoanalistas denominamos el inconsciente? ¿Hay cura para él? Y, si es así ¿de qué forma?» Con estas preguntas, el psicoanalista y escritor Luis Salvador López-Herrero ha abordado este año el curso anual de Psicoanálisis, que durante todo el año, ayudará a los profesionales (médicos, psicólogos, terapeutas sociales, enfermeras o profesores) a adentrarse en esta rama del conocimiento y la psiquiatría que ayuda a comprender los motivos y la voluntad de la naturaleza humana. López-Herrero, que el año pasado dedicó el seminario al goce femenino y la creatividad, considera que la preocupación humana alrededor del mal es una consecuencia del dolor que nos infringe la cotidianeidad, en forma de malestar físico, psíquico o social. El experto incide en que el hecho de vivir, existir, nos orienta hacia un insoportable exceso que nos habita y perturba de modo inexorable. López-Herrero defiende que para luchar contra esta sensación hay que dudar, reflexionar e interrogar nuestras convenciones.

—¿Cómo diferenciar los diferentes males? «El malestar, en su variante física, psíquica o social, es un asunto que ha interesado a médicos, psicoanalistas y psicólogos, o sociólogos, respectivamente. Por otra parte, la temática de la maldad interroga a forenses, psiquiatras, jueces o abogados, entre otros», considera. El psicoanalista defiende que el mal está por todas partes y asegura que no conoce un antídoto específico para acallarlo, aunque eso sí, siempre ha sido una fuente esencial para la poesía o la literatura. «En verdad, el mal es una preocupación con la que nuestro saber humano choca con insistencia, de modo irresoluble. De ahí la importancia de seguir interrogándolo».

Tampoco reconoce su causa. Y es que Luis Salvador López-Herrero incide en el hecho de que la problemática del mal es inherente a la condición humana, puesto que en la naturaleza no existe ni mal ni bien. «Si esto es así, la pregunta por el mal sólo cabe esclarecerla en el contexto de esa naturaleza humana capturada por el lenguaje, en tanto que es este mundo simbólico el que precisamente nos diferencia de los animales», explica, y precisa que sin pensamiento, sin lenguaje, no existiría el mal como tal.

También se refiere a la evolución de la forma con la que pensamos en el mal. Religión y filosofía han abordado este sujeto con el fin de dictar fórmulas que intentarían contrarrestar sus efectos «sufrientes». López Herrero subraya que el interés de los filósofos siempre se ha centrado en abordarla desde el lado de la libertad humana, y añade que este modo de pensamiento también ha sido una de las maneras de la religión con el fin de salvar a Dios de la problemática del mal.

Sin embargo, el psicoanálisis modifica este modo de pensamiento y, desde su vertiente de preocupación por el sufrimiento, ahonda en esta temática a través del concepto de goce. «Creo que nos ayuda mucho mejor a comprender todo este asunto. De ahí el interés del próximo seminario», asume.

La paradoja de pensar en el mal a partir del goce comienza con Freud. Luis Salvador López explica que el pensador alemán captó en la vertiente humana, mediante su concepto pulsión, todo ese empuje, exceso o desmedida, que va más allá del placer, y que atenta contra la vida. «La pulsión de muerte, por ejemplo, estaría relacionada con el mal. De hecho los griegos ya habían tratado de poner límites a ese todo ese exceso (hybris) que atentaba contra la convivencia humana, desencadenando tantos males en la ciudad como en el individuo», expresa.

El seminario pondrá sobre la mesa este y otros problemas de índole filosófico que pueden explicar el comportamiento y las emociones humanas. Un ejemplo surge de la pregunta según la cual si el malestar está relacionado con el mal, la búsqueda de bienestar estaría relacionada con el bien. El psicoanalista hace otra pregunta para contestar la primera y defiende que el hombre siempre ha pensado que para hallar la felicidad hay que seguir el camino de la virtud, de la mesura o de la moderación. «Sin embargo —añade— el problema con el que el psicoanálisis nos confronta es que ese mismo camino, aparentemente tan claro, que no sencillo, lleva en sí también el germen de un malestar mucho más profundo y difícil de solucionar», sostiene.

—Entonces, ¿vayamos por donde vayamos siempre nos encontraremos con el mal?

—Efectivamente, el mal siempre estará ahí, en nosotros, como un aguijón permanente, y lo que es más importante, sin una cura total. No obstante, sí que hay ciertos modos de instrumentalizar ese mal de fondo que palpita en la conciencia humana, y que tiene que ver con el dolor de existir, y el psicoanálisis es uno de ellos. También el arte, en sus diferentes vertientes, y como no, el amor.

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