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Marquitos, embajador del Ronchito

«Sonrisas que valen un día» recoge a puñados Marquitos cada vez que regala un Ronchito. Empezó como en bromas y la costumbre se hizo ley. Marcos Vidal Suárez, Marquitos, el legendario hostelero que aprendió los secretos de los fogones de niño, a la vera de su madre en la Bodega Regia, se convirtió ayer en el primer embajador del Ronchito, el genuino caramelo leonés inventado en los años 50 en un obrador de la calle Renueva de la capital. .

 

Andrés Martínez Puente impone la insignia a Marquitos en presencia de Silván (d) y Majo (i). FERNANDO OTERO -

Marquitos reparte caramelos a manos llenas en la Casa de las Carnicerías tras ser nombrado embajador del Ronchito. FERNANDO OTERO -

13/07/2018

a. gaitero | león

Entrega caramelos a puñados y recoge sonrisas a bolsadas. Es el Ronchitero mayor del reino. Artesano en los fogones y en las relaciones sociales. Marquitos, Marcos Vidal Suárez, es desde ayer el embajador oficial del Ronchito. Caramelos Santos, empresa referencia del sector de las golosinas, radicada ahora en el Polígono Industrial de León, otorgó ayer el título al hostelero leonés por la labor de difusión que hace a diario de esta golosina autóctona con el sencillo gesto de sacar un caramelo del bolsillo y regalarlo a diestra y siniestra. A propios y extraños, porque el Ronchito, además de llevarlo en sus bolsillos y en la guantera del coche, se regala con nombre propio en La Posada Regia.

Famosos, políticos y gente anónima ha descubierto el singular caramelo leonés gracias al empeño de un hostelero que ayer afirmaba que «el colmo de un confitero es que Marquitos le regale un Ronchito».

La prodigiosa fórmula de azúcar, cacahuete y cacao que se fraguó en el obrador de la calle Renueva en años de tanta escasez como imaginación pervive en su envoltura color café con la marca impresa en blanco.

Ronchito forma parte del imaginario colectivo y de los recuerdos de muchas generaciones de leoneses y leonesas que literalmente los han ronchado y los ronchan, pues es la forma más golosa de disfrutar del caramelo.

Marquitos apenas levantaba unos palmos cuando Ángel Santos inventó en aquel pequeño obrador la fórmula del Ronchito. Por aquel entonces no se despegaba de los fogones en los que su madre trajinaba con platos de cuchara, asados y truchas. Corrían los años 50 y la maltrecha economía leonesa se abría paso en negocios como el de sus padres o la familia Santos. Con el paso del tiempo, el caramelo de su infancia se ha convertido en una compañía inseparable que el hostelero lleva consigo en los bolsillos y en la guantera del coche.

«Empecé medio en bromas, pero me pasó como muchas costumbres que se convierten en leyes», explica. Tenía la costumbre de llevar caramelos en el bolso para cuando le da la tos y sin darse cuenta empezó a compartirlos. Ahora sería raro encontrarse con Marquitos y no recibir un Ronchito.

El hostelero leonés recibió el título rodeado de gente y con la presencia de algunos de sus nietos y nietas. El empresario Andrés Martínez Puente, que en los años 80 adquirió Caramelos Santos, le impuso un Ronchito de oro como reconocimiento al eco que, caramelo a caramelo, ha conseguido Marquitos con su producto más tradicional.

Alaba el hostelero el carácter autóctono y la elaboración artesanal del Ronchito. «Es un producto leonés con un valor añadido», resaltó. Rico, rico... Caramelo Ronchito fue durante décadas la mejor publicidad de esta golosina en aquellos días de radio en los quese vivía en blanco y negro.

Pero ha sido la «seriedad» lo que ha afianzado esta marca que se vende sobre todo en el noroeste peninsular y se abre camino en las provincias del sur y por el mundo a través de internet, según apunta Mario Martínez Lanza, gerente de Caramelos Santos. En el acto estuvieron presentes el alcalde de León, Antonio Silván, y el presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo.

La idea es continuar con más embajadores del Ronchito, señala. En esta primera ocasión, «con Marquitos lo teníamos muy fácil, ahora va a estar más difícil». Quizá alguien más se anime a repartir Ronchito y sonrisas como hace Marquitos, aunque nunca será igual.

Más que una marca el Ronchito es casi una denominación de origen, un producto ligero pero lleno de gusto y valores. Por las cosas bien hechas para las que hay que tomarse su tiempo. Porque para elaborar el Ronchito hay que parar la fábrica y dedicar una jornada completa tan solo a este caramelo al que ayer se rendía homenaje con el título de embajador y un concurso de fotografía.

Conchi Robles de la Puente con su instantánea Inconfundibles, sólo en León se alzó con el premio. Los accésit fueron a parar a la obra Tradición de Miguel Seijas, Al calor de un Ronchito de Octavio de Lera Pascual, El Ronchitero, de David Esteban, Cuélgate con Ronchitos, de Beatriz R. González Tejerina, ¡Qué emoción!, de María Pilar Fornes Gómiz, Tradición Natural de Mari Carmen Verde Arias y El Ronchito del Camino de Laura Fernández Lorenzo.

El Ronchito da para mucho. Y mientras cuente con Marquitos de embajador seguirá ronchando mucho en los paladares de León y cualquier lugar del mundo.

   
1 Comentario
01

Por Alberto Rodríguez Hevia 17:37 - 13.07.2018

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Marquitos ( Gustavin en los años 60 ) Guardame unos caramelos que pasaré abuscarlos en los próximos días.

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