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Las oenegés colaborarán en el plan nacional contra el suicidio

El Gobierno diseña una estrategia para evitar 3.569 autolesiones anuales El mayor riesgo es un intento previo.

 

11/09/2018

Doménico Chiappe | madrid

La ministra de Sanidad, Carmen Montón, contará con las oenegés que trabajan en prevención para diseñar el Plan Nacional contra el Suicidio. Al carecer de una extendida red pública de prevención y asistencia, esas tareas están en manos de unas oenegés que «trabajan con total precariedad», a juicio de Jiménez, y que han sido invitadas por la ministra de Sanidad, Carmen Montón, a participar en el diseño de un plan de prevención. En el cónclave, ocurrido el viernes entre las 12.30 y las 15.15 horas, la docena de representantes tanto de asociaciones de psicólogos como de «sobrevivientes», como se califica a los familiares de un suicida (y no a quien intenta quitarse la vida sin éxito), presentaron sus objetivos y resultados. La ministra les escuchó sin presentar líneas generales. Aunque de momento no hay siquiera un borrador, la evaluación de los asistentes es positiva, calificó Jiménez. «Nunca antes las autoridades políticas y sanitarias se habían preocupado por estas muertes». El telón de silencio empieza a levantarse. Cada día diez personas se suicidan en España. 3.569 en 2016, último año que recoge el INE. La cuarta parte, mujeres, con un pico de 456 individuos entre los 30 y 39 años, y cierta paridad entre los 15 y 89. Ese año, doce niños con catorce o menos también se quitaron la vida. La forma de suicidio depende del entorno en que viven. Hasta aquí las estadísticas.

Ahora, el dolor. Primero, el del suicida. Después, el del «superviviente», aquél que sobrevive al que se quita la vida, y que con frecuencia decidirá seguir ese ejemplo. «La causa es un sufrimiento psicológico intolerable, mezclado con desesperanza», explica el psicólogo Javier Jiménez, presidente de la Asociación para la Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (Aipis). «La vida puede cambiar de manera radical en años o semanas hasta generar un estado insoportable en el que no se desea vivir». Los factores de riesgo suelen ser las enfermedades psicológicas graves, adicciones, desestructuración familiar, antecedente de abuso sexual y ausencia de apoyo social. Pero el mayor factor de riesgo es el intento previo. «El número de personas que cometen un acto suicida es 20 veces superior al de defunciones y a repetirán en el futuro».