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Pagar por publicar o desaparecer

Entre 800 y 3.000 euros. Es lo que pagan los científicos leoneses con más producción para que las revistas de más impacto publiquen sus resultados en acceso abierto para otros profesionales y lograr más prestigio. Para el resto de las publicaciones, la ULE destina 580.000 euros en suscripciones que facilitan a sus investigadores el acceso a la información de los datos que no son accesibles..

 

Marciano pérez -

17/04/2018

carmen Tapia | león

O pagan para que se publiquen los resultados de sus estudios o no alcanzan el prestigio que la administración les pide para mantener las subvenciones a su investigación. La ciencia, además de la generación de conocimiento, tiene a su alrededor un negocio editorial que todos los investigadores consultados por este periódico califican de «complejo y con muchas aristas».

A la reducción de un 30% de los proyectos de investigación como consecuencia de los recortes tras la crisis económica, se une el cambio legal que empuja a los científicos a publicar los resultados de sus investigaciones en open access, acceso abierto, para la consulta universal de sus resultados. Y eso les cuesta dinero. Dinero que tienen que ‘separar’ del presupuesto que reciben para la investigación total del proyecto.

Los científicos leoneses con más producción gastan una media de 3.000 euros —entre 500 y 8.000 euros los que menos y más pagan —por investigación para que las revistas de más impacto publiquen los resultados de sus estudios en acceso abierto. Cuanto más los lean sus colegas y más los mencionen más impacto tienen, es decir, más prestigio, más curriculum, que es lo que la administración valora para seguir subvencionando investigación. Un círculo que alimenta las cuentas de las editoriales científicas, que a su vez tienen controles de calidad de la investigación que deciden publicar. «Cuanto más impacto tenga la revista más pagas», asegura la investigadora Carmen Marín. Pagar por publicar o desaparecer. Ese es el dilema. «Las revistas científicas son un negocio, van a ganar dinero», asegura. Su grupo de la Universidad de León trabaja en la investigación del gen p73, un supresor tumoral.

«También depende de si quieres que te publiquen las fotos en color o en blanco y negro. En color cuesta más», asegura Javier González Gallego, hasta ahora director del Ibiomed de la Universidad de León. «En mi grupo podemos pagar una media de 8.000 euros anuales».

La publicación en acceso abierto es más cara que en revistas en acceso cerrado, es decir, las que cobran por suscripciones. La Universidad de León destina al año 600.000 euros para que los investigadores que trabajan en la institución accedan al conocimiento publicado en cerrado en 20.000 artículos y soportes digitales. Los científicos españoles y las administraciones pagaron en 2016 un total de 110 millones de euros a las editoriales para poder consultar las investigaciones publicadas en sus revistas. «Pero no están todas las publicaciones. La Universidad tiene suscripciones a una gran parte, pero hay otras a las que no», asegura González Gallego.

La investigadora Carmen Marín tiene una suscripción personal a la revista Cell Death Differentiation (CDD) que le cuesta 567, 49 euros al año. Pero también es posible leer un artículo en cerrado. «Cada vez que accedes a ese artículo te cuesta una media de 20 ó 30 euros».

«Yo estoy en contra de pagar por publicar», asegura el científico leonés Eloy Bécares Mantecón. «Es un negocio que no está bien establecido porque además del esfuerzo del investigador, deja el peso de las revisiones de los artículos a personas a las que no pagan». Mantecón se refiere a los referees, investigadores que colaboran gratuitamente con las editoriales para comprobar la calidad de las estudios que se envían para su publicación. «El trabajo de la revisión no está evaluado y hay investigadores que estamos empezando a rechazarlo porque nadie lo tiene en cuenta, ni la Universidad ni el sistema, y puede llevar dos días de trabajo». El problema, como siempre, es el dinero. «El 60% del presupuesto que tiene el Estado para I+D no lo está gastando y los investigadores no podemos pedir un límite de gasto superior al 15.000 euros».

«También depende del contrato de investigación que tengas», asegura el investigador Antonio Morán. «Si el contrato lo tienes con una empresa privada en muchos casos no puedes publicar los resultados por la confidencialidad».

El grupo de Morán investiga en ingeniería química ambiental y bioprocesos. «El 50% de nuestros contratos son con empresas privadas cuando hace unos años eran del 70%». El grupo de Morán destinó el año pasado 6.000 euros para publicar sus resultados en abierto. «¿Es justo? pues depende. Al final, las editoriales tienen unos gastos que tienen que cubrir»

«Cuesta conseguir financiación para los proyectos y además tienes que reservar una parte para publicar», se queja José Luis Mauriz, recientemente nombrado director del Ibiomed. «Una investigación te lleva cuatro o cinco años de trabajo. Cuando la tienes la mandas a la revista y dos expertos te la revisan de forma crítica y gratuita. Cuanto más impacto tiene la revista más duras son las revisiones, Si deciden publicarla en acceso abierto te van a cobrar entre 500 y 3.000 euros, dependiendo de la editorial. Al final todo está en manos de grandes editoriales, pero la Ley de la Ciencia te obliga a publicar en abierto, y por lo tanto a pagar, El último año pagué 3.500 euros por publicar. Los científicos generamos conocimiento, dedicamos esfuerzo a la investigación, cada vez tenemos menos dinero y nos cobran por publicar nuestros resultados». El grupo de Mauriz estudia la sustancia Tirosin Quinasa para el tratamiento de tumores hepáticos.

El vicerrectorado de investigación de la Universidad de León destinó el año pasado 15.000 euros para ayudar a los investigadores ‘junior’ a publicar sus investigaciones en acceso abierto. «Le ayudamos a publicar en revistas del primer cuartil, es decir, las de más impacto», explica la vicerrectora de investigación, Ana Álvarez.

«Todo este proceso es polémico, está implantado así en todas las universidades y administraciones públicas. La universidad necesita posicionarse en los primeros lugares en las clasificaciones de excelencia».

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