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Palomas mensajeras en el podio ganador

Tres mil palomas mensajeras y 35 aficionados leoneses colocan a la provincia en el podio de los primeros puestos de los campeonatos de colombofilia. Su poderoso sentido de la orientación las ha convertido en el objeto deseado de los aficionados que han llegado a ofrecer hasta 3.500 euros por un ejemplar

 

Miguel Ángel Casado suelta sus palomas mensajeras a volar como parte de su entrenamiento diario para fortalecer sus instintos. JESÚS F. SALVADORES -

Palomas mensajeras en el podio ganador -

29/07/2016

carmen Tapia | león

Tres mil palomas mensajeras y 35 socios mantienen en León una actividad deportiva que coloca el nombre de la provincia en los primeros puestos de las competiciones nacionales. Una afición poco popular en la que León destaca en toda la Comunidad. Un tercio de los palomares de toda Castilla y León están en la provincia.

La mitad del censo de León está adiestrado para participar en competiciones. Su poderoso sentido de la orientación, un misterio del que sólo hay teorías, las ha colocado en el podio de las ganadoras y los criadores leoneses ocupan todos los años los primeros puestos de los campeonatos. Los profesionales del sector han llegado a ofrecer hasta 3.500 euros por un ejemplar criado y adiestrado en los palomares de León.

No todas las palomas compiten. La mitad están dedicadas a la reproducción. Son machos o hembras que ya han terminado su vida competitiva y han demostrado liderar en velocidad y orientación todas las carreras a las que se han presentado.

«El reto ahora es que los jóvenes continúen con esta afición porque la media de edad de los que estamos en los clubes está en los 40 años», asegura el leonés Guillermo Barrallo, veterinario, vicepresidente de la Federación Colombófila Española (RFCE) y presidente de la comisión de jueces y juez internacional. «León es un núcleo muy importante en la cría de palomas mensajeras, pero no hay relevo. El mayor problema que tenemos es la acreditación para disponer de palomares». Ayuntamientos como el de León prohíben habilitar palomares en el término municipal, por lo que los aficionados crían a los pichones en los pueblos en los que sí pueden obtener una autorización. Todos tienen que estar en el registro oficial de explotación de la Junta de Castilla y León.

La afición sobrevive en León gracias a la actividad de dos clubes: San Francisco y Leonés. El club San Francisco introdujo la práctica deportiva en León hace 28 años (1988). Los hermanos Barrallo —Guillermo y Eduardo— fueron los pioneros y un referente para el resto de los aficionados provinciales. «Las palomas mensajeras dejan siempre a León en un buen lugar», asegura Guillermo Barrallo. Y enumera los resultados provisionales de la competición de este año, similar a los de otros años. Las palomas de León destacan en todas las modalidades. En velocidad y medio fondo (de 200 a 500 kilómetros) los ejemplares de los hermanos Barrallo han colocado a León en el tercer puesto de una competición con 29 candidatos; en fondo (de 500 a 700 kilómetros) el quinto puesto fue para José Fernando Costa, del Club Leonés; en gran fondo (más de 700 kilómetros) también se alzó con el quinto puesto el mismo criador. En la categoría de palomas jóvenes (1 año) consiguió el segundo puesto Barrallo, del Club San Francisco y en la Copa del Rey se colaron en el novelo lugar las palomas de José Fernando Costa. En el campeonato de seguridad, el que más reconocimiento tiene entre los aficionados, el cuarto puesto fue los leoneses Barrallo.

Miguel Ángel Casado es el presidente del Club Deportivo Colombófilo Leonés, el segundo que trabaja en León. «Esto es una afición que engancha y tenemos que conseguir que la gente joven la conozca», asegura. «Las aves son muy agradecidas y si te ocupas bien de ellas te responden bien». Los cuidados que reciben, con revisiones médicas y vacunas, las colocan a años luz de los ejemplares callejeros, rechazados y asociados a enfermedades y deterioros mobiliarios.

Un buen entrenamiento convierte a las palomas en los mejores ejemplares para competir en vuelo. Pueden recorrer hasta mil kilómetros a una velocidad de 90 km/h.

La habilidad de las palomas es su sentido de la orientación que les permite volver a su palomar desde cualquier punto y superar todo tipo de obstáculos. Algunas se pierden por el camino pero las que completan el recorrido son los ejemplares más codiciados.

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