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En primera persona

 

16/05/2018

El 20 de mayo, Día del Orgullo Loco, queremos reivindicar nuestra situación. Reivindicamos socialmente defensa pacífica en tanto hacer colaborar a todos los agentes que intervienen, exponiéndonos con la esperanza de que algo cambie. Hemos puesto nuestro testimonio al servicio de todos, sería una pena que se quedase aquí. La verdad os pertenece. Tenemos encima muchas capas de invisibilidad. ¿Interesa a alguien la salud mental? ¿Se pueden transmitir sentimientos con emoticonos? ¿Dónde está la comunicación no verbal, la mirada a los ojos?

Queremos que se nos visualice y oiga. Tenemos necesidad de vernos, oírnos, estar aquí, porque nos da la posibilidad de mostrar nuestra capacidad creativa y servir de refugio para pensarnos, protegernos, como un nosotros, desde el yo que llevamos y que nos sirve de locomotora para seguir. Tenemos un potencial humano incalculable.

Existen otras vidas. ¿Somos diferentes? Hemos conseguido un grupo de personas que disfruta cuando estamos juntas, compartiendo y combatiendo soledades, tristezas y sufrimientos. Personas que nos sentimos fuera del sistema ‘normalidad’ y a las que nos ha costado, por episodios puntuales, sufrir el estigma social. Pienso que mostrando quienes somos algo vamos a evitar. Nos queda mucho por hacer. Aquí hay mucha verdad.

Hemos actuado con mucha convicción y valentía con la esperanza de corregir algo del mundo que nos sirviera de estímulo para continuar. Nos han hecho sentirnos perdidos. Hay que cambiar conciencias, pensamientos, contra viento y marea. Estamos luchando contra molinos y gigantes como nuestro amigo don Quijote. Hay que perseverar, porque sin abono no crecen las flores como Susana, María Jesús, Maribel, todas seres angelicales con muchos dones y siempre brazos abiertos, de inocencia y amor que entregan a raudales pese a los reveses de la vida. Apenas se quejan.

Estas mujeres no han escrito ninguna historia. La viven en su pellejo. Me pongo triste. Añoro el tiempo en que las conocí. Estar a vuestro lado es un increíble regalo de la vida. A mí me interesa la persona afectada. Queremos construir no demoler. Sería interesante observar que los que han pasado por un trauma similar comprenderán la fuerza que se necesita para incorporarse de nuevo. Hace falta mucha familiar, trabajo, sociedad. No pierdas nunca la esperanza. La vida merece la pena.

Siempre pensé que manteníamos un pulso al estigma social y otros, con vuestra actitud de mostrarnos a los demás y a nosotros mismos el inmenso capital humano que llevamos dentro y que para nada vamos a avergonzarnos de tener que llevar siempre encima esta situación que entre todos debemos combatir aprendiendo a combatir todos. Y por último, con todos los instrumentos a nuestro alcance intentar paliar los efectos negativos de la misma y siempre sin olvidar el papel de ayudarnos todos. Esto lo digo para no rendirnos, poner nuestras buenas energías en común es la única manera de mejorar nuestra realidad.

Hay nuevas posibilidades, construir una sociedad basada en la atención y en la hospitalidad hacia las diferencias. Es el coraje y el envite de la historia humana. Nosotros aspiramos a lugares abiertos y superar los espacios de reclusión. Frente al ‘no hay alternativa’ cabe optar por el sí o por el no. Mientras nos queden piezas para la retirada y espacios de resistencia nada está perdido. Debemos sentirnos importantes. Esto no es tarea fácil, aún contando con ayuda y apoyo.

Hay una incomunicación física, psíquica y social que produce un sufrimiento enorme y que nadie quiere ver. ¡Y no se oyen voces! ¿Acaso esto es lo mejor? Para nosotros, no. Tenemos miedo a quedarnos solos. Diagnóstico clínico: esquizofrenia, bipolar, agudos, Santa Isabel. Diagnóstico social: persona despreciable.

No nos sorprende nada. Nos enseña. El mundo es grande. No hay puente para cruzar el río. Todo lo que digo lo pienso. Y con todos vosotros cuento. Quiero hablar desde un lugar no victimizante, pero que al mismo tiempo no convierta la no victimización en un lugar de silenciamiento. El dolor, o se convierte en relato, o se convierte en síntoma. Hemos hecho muchos esfuerzos. El mal nos pone en contacto con nuestras emociones. La batalla no está ganada, acaba de empezar. Ahora, soledad y tristeza va. ¡Aguanta los golpes! Ya vienen psiquiatras, profesionales y personas que con su escucha y respeto quieren buscar formas que alivien nuestro sufrimiento. Ya están cerca, que estas palabras sirvan de algo.

Gracias y más gracias!

Lorenzo Blanco y Marcos de Matos: Miembros de La Rara Troupe

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