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Sin miedo a hablar de la muerte

Urgencias ante el final de la vida. Poco miedo, resiliencia alta e inteligencia emocional elevada. Así se enfrentan los profesionales de Urgencias del Caule al contacto con la enfermedad y el dolor en las últimas etapas de la vida, según la encuesta que realizó Marta Quiñones para un trabajo de investigación que ha sido premiado en el congreso de Urgencias y Emergencias de Málaga (Seeue)..

 

Marta Quiñones y Ana López en la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULE. FERNANDO OTERO -

Sin miedo a hablar de la muerte -

12/07/2018

ana gaitero | león

Más de cien profesionales del Servicio de Urgencias del Caule participaron en la encuesta de la que se desprende que la mayor parte del personal —son 170 en total— presenta una tasa baja de miedo ante el hecho de la muerte y cuenta con dosis alta de resiliencia y herramientas de inteligencia emocional para afrontar las situaciones con las que tienen contacto con tanta frecuencia. La mayor parte de las personas encuestadas fueron mujeres (84,6%) puesto que las profesiones sanitarias están muy feminizadas.

«Es el resultado de ese momento puntual», matiza la autora del trabajo. Marta Quiñones es enfermera de Urgencias y dedicó su trabajo de fin de máster a investigar El miedo ante la muerte y la resiliencia de los profesionales de Urgencias del Hospital de León bajo la dirección de la profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULE, Ana López.

Se trataba de medir el grado de ansiedad ante la muerte de los profesionales de este servicio y si existe resiliencia ante la «La muerte, el dolor y el sufrimiento vividos por parte del paciente y sus familiares, están asiduamente presentes en los servicios de urgencias, provocando a todos los médicos, enfermeras, TCAEs (auxiliares de enfermería) o celadores sentimientos y emociones muy diversas», explica la investigadora.

La actitud ante estas situaciones influye en la calidad asistencial. Aceptación, ansiedad, miedo o incluso depresión pueden resultar de las diferentes formas de afrontar estos acontecimientos cotidianos tan presentes en su labor profesional.

Se trata de emociones directamente relacionadas «con variables como el miedo a la muerte y la resiliencia de los profesionales», explica la investigadora. «Tanto observar y reconocer estas variables, como saber gestionar los sentimientos que provocan estas situaciones adversas puede ayudar a mejorar la calidad de los cuidados de los pacientes terminales», añade.

El trabajo que obtuvo el primer premio en el Congreso de Urgencias y Emergencias de Málaga (Seeue) fue elaborado por Marta Quiñones Pérez, Ana López Alonso y Mónica Berjón Lorenzo. A su vez, la investigación deriva de una experiencia desarrollada previamente en el aula, con estudiantes de la asignatura de Cuidados Paliativos en el grado Enfermería que imparte la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULE.

El alumnado ha trabajado el miedo a la muerte y particularmente las estrategias de afrontamiento del dolor y el sufrimiento ajenos en estas etapas del final de la vida a través de juegos de adultos. Una de estas dinámicas es el Juego de los Ciegos, que consiste en andar con los ojos vendados guiados por otra persona.

En esta situación «los participantes experimentan la empatía acompañando a las personas con problemas de salud en un ingreso hospitalario y en el proceso final de la vida física», explica la profesora Ana López Alonso.

El juego también sirve para evaluar «la importancia de la comunicación, la información, la intimidad, el respeto a la dignidad, la autonomía y el valor de la confianza, así como los efectos de las emociones positivas y negativas».

«El miedo ante la situación de proceso final de la vida física —hasta donde alcanza nuestro concomiento— se cuela, está ahí y depende de cómo cada uno de los profesionales sean capaces de entender este proceso lo trasladan a los cuidados», explican Ana López y Marta Quiñones.

La vivencia, como se ha hecho en el caso del alumnado de Enfermería, aporta más calidad a los cuidados. La Facultad de Ciencias de la Salud cuenta el grupo Cuidas de Innovación Docente de la Universidad de León que impulsa estas investigaciones y nuevas formas de docencia para ofrecer propuestas al ámbito sanitario.

Con estos trabajos han comprobado que «cuando mejora la resiliencia, mejora el miedo a la muerte», señalan. Y es que no se trata sólo del desempeño de una tarea profesional. Se sabe que la edad, la cultura, las experiencias previas, la madurez personal y aspectos aparentemente ajenos como la conciliación familiar y laboral influyen en el afrontamiento de estas situaciones y en la capacidad para generar resiliencia.

Asimismo, el afrontamiento de los profesionales de estas situaciones repercute en los cuidados que reciben los pacientes y todo su entorno familiar y social. A nivel personal cada individuo afronta como puede las situaciones en las que se presenta la muerte o el final de la vida en su ámbito privado. «Hay quien recurre a la religión, otros se escapan, hay quienes ríen, quien se enluta de por vida o quien intenta superarlo». Son opciones.

Pero en el ámbito sanitario, unos cuidados de calidad tienen que «dejar lo personal en segundo plano para poder atender las diferencias que presenta cada persona a la hora de vivir estas situaciones», explican. Se van a encontrar con personas que se despiden antes de morirse y otras que no querrán saber que van a morir.

La experiencia se va a llevar a través del programa Erasmus a una Escuela de Enfermería de Bélgica. En este centro se va a realizar una acción concreta para mejorar el tema del miedo. Se va a hacer el juego de los ciegos con personal médico y de enfermería. Se trata de cambiar la filosofía de la atención y pasar «de la intervención al acompañamiento».

Esperan que en un futuro próxima la experiencia pueda realizarse también con personal sanitario en León. Se va a realizar una propuesta de formación en la que se realizarán los juegos y simulaciones a través de muñecos creados al efecto.

El psicólogo clínico Fidel Delgado y Rubén Bil, precursor de los Cuidados Paliativos en España junto con Jaime Sanz Ortiz, son los inspiradores de estas dinámicas en las que el juego facilita el acopio de herramientas personales y profesionales para afrontar el miedo. Una de las cosas que se han observado en los estudios del aula es que «con la información teórica disminuye el miedo a la muerte»; en cambio, con «la experimental, sube el miedo pero se llevan las herramientas», aclaran.

En la investigación de Urgencias se percibió un cierto grado mayor de miedo a la muerte entre los hombres que entre las mujeres que, según Marta Quiñones, «no se corresponde con otras investigaciones similares». La muestra, señalan, es demasiado pequeña para generalizar.




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