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«Soy juez de paz por amor al pueblo»

Los 205 jueces de paz de la provincia colaboran con la Justicia en los actos de conciliación, comunicación, juicios verbales e inscripciones en el Registro Civil. Jueces legos a disposición del pueblo con sueldos que rondan los cien euros mensuales..

 

Rubén González, juez de paz de Valverde de la Virgen desde hace catorce años. MARCIANO -

10/01/2017

carmen Tapia | león

Matrimonios, defunciones, exhortos, conciliaciones por deudas de dinero, amenazas. El juez de paz es la figura jurídica más próxima al pueblo, mediador y conciliador en los conflictos vecinales, una forma sencilla de acercar la justicia a las personas. Son legos, no pertenecen a la carrera judicial, a diferencia del resto de los órganos judiciales existentes en España. Órganos unipersonales situados en los municipios donde no existe Juzgado de Primera Instancia e Instrucción. «Soy juez de paz porque quiero hacer algo positivo por el pueblo», asegura Rubén González, soldador de profesión, que ejerce de juez de paz desde hace catorce años en el Ayuntamiento de Valverde del Camino, una agrupación de secretarías de la que forman parte Valverde de la Virgen, Villadangos del Páramo, Chozas y Cimanes de Tejar. Su plaza sale cada cuatro años. El pleno del Ayuntamiento aprueba su candidatura y la ratifica el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. «Todos los vecinos tienen mi teléfono. Me llaman siempre que lo necesitan y si voy a tomar un café me preguntan por algún papeleo. Ahora estoy de vacaciones y vengo todos los días, pero cuando trabajo vengo dos días a la semana para firmar». Por este trabajo cobra unos cien euros mensuales. La retribución de los jueces de paz depende de la población a la que den servicio.

Luis Pacho fue suplente antes que juez de paz en Chozas de Abajo. «Estuve cuatro años de sustituto. Si no fuera porque estoy jubilado no podría hacerme cargo de esta labor porque necesitas tiempo». Desde hace un año es el juez encargado de casar a las parejas del pueblo, extender certificados de defunción y actos de conciliación entre los vecinos. El Tribunal Superior de Justicia aprobó su candidatura para el puesto por ser mayor de edad, está en pleno derecho de sus derechos civiles, no está condenado por ningún delito y no tiene causa de incapacidad o de incompatibilidad para desempeñar las funciones judiciales.

En la provincia de León hay 205 jueces de paz titulares y 205 suplentes para 205 localidades y 32 agrupaciones de juzgados de paz que son gestionadas por jueces sin carrera. Desde la entrada en vigor del nuevo Código Penal, los juzgados de paz ya no son competentes para celebrar juicios de faltas al pasar éstos a los juzgados de instrucción. «Es un alivio», dice Rubén, «era lo más desagradable. Tenía que intervenir en una veintena al año y juzgar a vecinos y amigos, a los que conoces de toda la vida. Cuando sales de estas pareces eres un ciudadano más».

Todavía mantienen sus competencias en jurisdicción civil para juicios verbales de hasta 90 euros, actos de conciliación y funciones de actos de comunicación y registros a través del Registro Civil.

«El futuro es desaparecer», teme la juez de paz de Toreno, Carmen Leonardo. «Nos quitan funciones. Las bodas las pueden hacer los notarios, los registros de nacimientos y defunciones se pueden hacer desde el hospital. Ya no podemos hacer juicios de faltas». Leonardo hace referencia al anteproyecto de Ley Orgánica del Poder Judicial impulsada por el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón y que redujo sus competencias. Tras su dimisión, está pendiente de aprobación la Ley de Planta, que no se tramitó en paralelo con la Ley Orgánica, y que supondría la supresión de los jueces de paz para centralizar la justicia.

Presupuesto

El Estado subvenciones con dos millones de euros el mantenimiento de los juzgados de paz, según consta en los Presupuestos Generales de 2016, que redistribuyen en los ayuntamientos de las comunidades autónomas que no tienen transferidas las competencias de Justicia, como Castilla y León, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Región de Murcia y Extremadura. En esta subvención no están incluidos los sueldos de los jueces de paz ni de las secretarias.

Carmen Leonardo es licenciada en Ciencias del Trabajo, tiene 31 años y desde hace ocho acude un día a la semana —«y cada vez que me llaman si hay alguna muerte o alguna urgencia»— al juzgado de paz. «Me dicen que seré la última jueza de paz porque no tendré sustituto».

Los juzgados de paz de la provincia de León resuelven al año 20.000 asuntos civiles, de los que 248 son actos de conciliación y 15.975 son exhortos civiles. «Si desaparecen los jueces de paz causas un gran trastorno porque la mayoría de la gente que vive en los pueblos es mayor y tendrían que desplazarse a León para cualquier papeleo por un simple accidente de coche, por ejemplo, que ahora se puede hacer aquí. Desde que dimitió Gallardón no se ha vuelto a hablar de la Ley de Planta, pero estamos pendientes de lo que hará el nuevo gobierno».

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