lunes 1/3/21
María Esther Badiola Guerra | Economista y especialista en cambio climático

Aletargada, sólo aletargada

Badiola

En sus 115 años de meritoria historia que estos días agradecemos y celebramos, el DIARIO DE LEÓN ha sido observador y narrador de las diferentes épocas de la provincia. La de ahora, diría yo, una etapa de aletargamiento. Ese es uno de los síntomas que alerta a los padres de que algo no va bien con su bebé, el letargo. Los bebés letárgicos no tienen apenas energía. Duermen más de lo normal, llega a resultar difícil despertarlos incluso para alimentarlos y ya despiertos, siguen somnolientos o actúan con lentitud, no están alerta y no prestan atención a los estímulos visuales ni a los sonidos. El letargo puede desarrollarse muy lentamente y suele ser uno de los muchos síntomas asociados con alguna afección en particular. En ocasiones, bebés sometidos a dolor prolongado entran inconscientemente en letargo para protegerse. 

Justo cuando acabo de leer la novela Hijos del carbón de Noemí Sabugal me viene a la cabeza esta similitud. El fin del ciclo de la minería del carbón y el doloroso ajuste por del cierre de las minas como causa principal, ha dejado a la provincia de León sumida durante años en un profundo aletargamiento que, cual si fuera un bebé enfermo, está acabando con su musculatura o capacidad de reacción frente a los estímulos. Así lo reflejaba ya en 2017 el Diagnóstico de la Provincia de León editado por la Universidad de León: declive demográfico, reducida iniciativa empresarial, fragmentación institucional, escasez de inversiones críticas industriales o de comunicaciones, desigual implantación de dotaciones y activos o escasa diversificación productiva… Desde la elaboración del diagnóstico, no ha hecho si no empeorar. 

León concentra un capital natural entre recursos, experiencia  agrícola y ganadera y diversidad que es en sí mismo la piedra angular para la transición ecológica

Sin embargo, aplicando el tratamiento adecuado, del letargo se puede espabilar. Es una situación pasajera que refleja enfermedad, pero no muerte, ni mucho menos. La misma ciencia que alerta del cambio climático y exige acelerar el cierre de las centrales térmicas de carbón indica también un nuevo camino de desarrollo sostenible, que nos devuelva a una senda en equilibrio con los procesos naturales. El reto es enorme y la urgencia máxima. Un solo dato refleja la magnitud del cambio: durante los meses de pandemia del año pasado que supusieron el mayor parón de actividad económica global desde la Segunda Guerra Mundial, el Global Carbon Project (GCP) estima que las emisiones mundiales de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, cayeron tan solo un 7%, lo que refleja lo enraizados que están los combustibles fósiles en nuestras sociedades. El Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés) insiste que, si queremos contener la subida de temperatura global del planeta por debajo de 2ºC, necesitamos reducir a cero las emisiones netas de CO2 en los próximos 30 años, en el 2050. Es apenas una generación.

Se presenta por delante un camino nuevo para todos y lleno de oportunidades. Y en este camino, en el que estamos todos igual, empezando a pergeñar cómo será nuestro futuro sostenible, León parte con enorme ventaja potencial. León reúne como pocas provincias un formidable patrimonio natural, cultural, gastronómico y el mejor y más formado capital humano de su historia que pone a la provincia en los primeros puestos de salida para esta nueva prosperidad. 

Badiola Guerra opinión

La Comisión Europea ha hecho del crecimiento sostenible el principal eje integrador de todas sus políticas sectoriales. La nueva administración Biden-Harris se ha comprometido a rebajar las emisiones netas de CO2 también a cero en 2050. China, a hacerlo antes de 2060. Y así hasta 61 países que representan el 53% de las emisiones globales. Además, en todos los planes de recuperación económica tras la pandemia, en todos los paquetes de ayudas, destaca de manera muy sobresaliente, el apoyo a la sostenibilidad medioambiental y a la transición ecológica. Aprovechemos entonces esta oportunidad histórica para que León despierte de su letargo transformándose en una provincia pionera en transición ecológica. Una de las provincias que más ha sufrido por la transición hacia este modelo sostenible, pero que tiene todo lo necesario para liderar esta nueva era. León es un territorio que concentra un capital natural entre recursos, experiencia agrícola y ganadera y diversidad natural que es en sí mismo la piedra angular para esta transición ecológica. A ellos se unen las oportunidades en digitalización, su situación geoestratégica y comunicaciones, su capacidad de innovación y su tradición emprendedora. 

Para despertar de su letargo, León necesita estímulos. Completar infraestructuras, dotar de nuevo equipamiento y los mecanismos de apoyo institucional a emprendedores que permitan crear el entorno empresarial idóneo para atraer inversión. El Diagnóstico de la Provincia de León es un excelente punto de partida para identificar e impulsar nuevos proyectos tractores y oportunidades de inversión. Pero tan necesarios son estos proyectos como aunar voluntades para que, partidismos e ideologías aparte, sepamos aprovechar este momento único y extraordinario de apoyo a la transición ecológica para encontrar un futuro próspero y sostenible para la provincia. 
Ojalá que desde su atalaya informativa, el DIARIO DE LEÓN pueda de nuevo ser testigo de esta prometedora etapa que comienza, del despertar de la provincia a una nueva realidad. Enhorabuena por este hito. 115 años, ahí es nada.. 

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Aletargada, sólo aletargada
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