jueves 6/5/21
Ángel Alonso Álvarez | Catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de León

¿Hay quién luche?

SILUETA

En el año 1995 el DIARIO DE LEÓN se dirigió a la Universidad de León para solicitar la primera digitalización de su hemeroteca. Quería disponer de ella para celebrar el noventa aniversario del periódico. Yo me encargué de coordinar el proyecto. Lo hicimos con la tecnología disponible en aquel momento que era bastante rudimentaria.

Tuve el privilegio de disponer de toda la hemeroteca del DIARIO DE LEÓN durante algunos meses. Una hemeroteca magníficamente conservada en tomos bien encuadernados. Un lujo. Aproveché la oportunidad para disfrutar durante largos ratos de un torrente embriagador de historia leonesa. Dos hojas tenían los primeros números, eso sí, de gran tamaño. Fueron los anuncios lo que más me sorprendió. Son un caudal de información impresionante.

Si a aquellos noventa años de 1996 le sumamos otros veinticinco, tenemos 115 gigantescas razones para felicitar efusivamente a todos los que han hecho posible este hecho sobresaliente con la calificación de matrícula de honor. Muchas gracias, DIARIO DE LEÓN.

OPINION

Estamos a las puertas de una revolución industrial de dimensiones colosales. Me refiero a la automatización del transporte. El transporte no se ha automatizado todavía porque es muy complejo. Sin embargo, ya tenemos disponible la tecnología necesaria para hacerlo. Hardware y software de altas prestaciones, inteligencia artificial muy sofisticada y sensores de gran precisión.

Hay muchos países que están trabajando intensamente en ello. Los procesos de automatización son bien conocidos. Su característica mas relevante es que disparan la productividad. El transporte está en la base de toda la economía. Eso significa que disparar la productividad en el transporte tendrá un efecto multiplicador sobre el PIB.

España ha perdido todas las revoluciones industriales que se han producido hasta la fecha. Hay razones históricas que lo explican. Las sucesivas revoluciones industriales se consolidaron en los siglos XIX y XX. Para España fueron dos siglos perdidos. Comenzamos el XIX con la Guerra de la Independencia que nos arruinó económicamente y continuamos el resto de ese siglo haciendo guerras ruinosas de todo tipo. La Guerra Civil del siglo XX nos partió la columna vertebral.

La física y la química nos enseñan que la materia está vibrando permanentemente. Por eso la vida es cíclica. Hay ciclos positivos y negativos. España está saliendo de un ciclo negativo y caminamos hacia un ciclo positivo. Estoy en condiciones de afirmar que esta revolución industrial no la vamos a perder. De hecho, ya estamos subidos en ella. El proceso se ha iniciado en León. Y desde aquí lo extenderemos al resto de España.

Esta revolución industrial no la vamos a perder. De hecho, ya estamos subidos en ella. El proceso se inició en León. Y desde aquí lo extenderemos al resto de España

Antes de seguir voy a traer a colación un hecho histórico. Los reyes y los intelectuales leoneses de la Edad Media fueron los arquitectos de España. Los restos de San Isidoro fueron traídos desde Sevilla hasta aquí no por razones religiosas. Fueron traídos por razones políticas. Política estratégica de altos vuelo. O sea, que aquí hace siglos que nacen personas con capacidad para la estrategia. Personas capaces de crear pensamiento estratégico y con capacidad para llevarlo a buen puerto. Nunca hemos tenido complejos y ahora tampoco.

He dicho que España no va a perder la revolución del vehículo automatizado. ¿Tengo dotes de adivinación para afirmar esto? No. Lo digo porque yo sé que la mejor forma de adivinar el futuro es creándolo. Y eso es lo que estamos haciendo en León. Creando futuro. Por eso hablo con tanta rotundidad. Porque hablo de lo que estamos haciendo.

¿Qué estamos haciendo? Llevamos ocho años trabajando en este proyecto. Travesía dura, pero muy gratificante. No tengo espacio para dar muchos detalles. Solo dos pinceladas. Una: hemos creado un nuevo concepto que denominamos Nertra. Es un acrónimo que se refiere a la expresión «Nueva era del transporte». Y dos: hemos creado un nuevo nivel de conducción autónoma, el nivel 6.

El concepto Nertra tiene muchas características. La más relevante es que lleva asociado un cambio de paradigma. Pasamos de vender coches a vender movilidad. En el resto del mundo están trabajando para conseguir que los vehículos autónomos alcancen el denominado nivel 5 de conducción. Nosotros llevamos más de dos años trabajando en el nivel 6. Es un nuevo concepto acuñado aquí, en León. En el nivel 6 los vehículos incorporarán todas las características del nivel 5, pero añadiendo una capa de inteligencia colaborativa. Para ello hemos desarrollado sucesivas capas de inteligencia, intangibles y físicas, Centros de Gobierno Nertra y una red que llamamos Red S3 (seguridad al cubo).

En nuestro modelo los vehículos navegan muy reforzados por la Red S3, con abundante conocimiento anticipado. Los vehículos disponen de una información de contexto 360 grados y alcanzan a donde los ojos no llegan, ven con muchos kilómetros de anticipación. El tráfico es libre pero coherente, seguro, limpio y calmado. El tráfico Nertra aporta mucha computación en el interior de los vehículos, en el arcén (niebla en nuestro argot) y en la nube (soberana). La estrategia de externalizar la tecnología y la manufactura, los servicios, ya lo sabemos, nos hace pobres (de solemnidad).

Son muchas cosas, sobresalientes, que la gente en poco tiempo empezará a disfrutar y, atención, a reclamar. ¿A los políticos les importa poco? Sí. Es cierto. Están a sus cosas. No importa. La tecnología no es desinventable. Y la advertencia es de universal aplicación. No es posible seguir comprando coches. Comprar movilidad es la alternativa y que sea universal y omnidireccional es un objetivo crítico. La movilidad es un suministro. El recurso de movilidad que necesitemos estará a 2’ (dos minutos) de distancia. La humanidad necesita un nuevo patrón de movilidad y está cayendo (a pesar de los políticos y de la industria automotriz que conocemos). Fabricar coches y fabricar movilidad son modelos de negocio antagónicos y tecnologías divergentes.

Termino volviendo al titular. «¿Hay quien luche?». Con esta expresión comenzaban tradicionalmente los corros de lucha leonesa. Es una expresión genuinamente leonesa. Refleja muy bien nuestro carácter. Noble, recio y valiente. Estoy en el centro del corro... y aprovecho para decirles que estamos a las puertas de un futuro brillante para León.

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¿Hay quién luche?
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