jueves 6/5/21
Inmaculada Díez Prieto Profesora Titular de la Universidad de León y Académica de Número de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y Le

León y sus incógnitas

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Inmaculada Díez Prieto

De niña, no recuerdo si el DIARIO DE LEÓN era el periódico de mi casa (o para ser exactos de la barbería de mi padre, que lo compraba y lo llevaba allí y era donde yo lo veía), pero mi primera memoria del decano de la prensa leonesa data de hace algo más de sesenta años, cuando iba desde mi casa a la preparatoria del instituto (que se encontraba en el edificio que hasta 1960 fue la Escuela de Comercio) y veía, enfrente, las máquinas donde se imprimía. El ruido, el olor y el movimiento de la rotativa me han quedado impresos. En aquella época no sabía, ni me preocupaba, el nombre: era «el periódico».

Cuando DIARIO DE LEÓN empezó a ser, seguro, la fuente de información en mi domicilio fue durante mi etapa de estudiante de Veterinaria, cuando una amiga, Camino Gallego, comenzó a trabajar en él (como casi todos ustedes saben llegó con el tiempo a ser redactora-jefe). Desde entonces y hasta ahora (y ya son más de cuarenta años) ha sido mi principal fuente de información local y provincial, política y deportiva, cultural y de asueto. He conocido a algunos de los periodistas que han formado su plantilla y a varios de sus colaboradores y creo ser testigo de un trabajo realizado con cercanía y rigor.

Por ello comprenderán que haya recibido con satisfacción, sensación de halago, honor y responsabilidad la invitación que me transmitió hace unos días una periodista del DIARIO DE LEÓN que me conoce y conoce mi trayectoria (aunque ella es más joven) a participar en esta serie de artículos Distintas formas de ver León con el que se conmemoran los 115 años de vida (¡ya es historia!) de esta cabecera de prensa.

Para mí es evidente que no me han invitado por mi cargo (cercana a jubilarme no tengo ninguno) ni por los cargos que desempeñé en su momento en la Universidad de León (la mayoría sin retribución y siendo elegida, no designada). No me han sugerido tema alguno y me han dejado libertad para decidir qué creo que puede adaptarse a esta página de opinión en este momento. He supuesto que la invitación se debe al hecho de ser mujer, profesional (en concreto veterinaria), que ha nacido, estudiado y trabajado en esta tierra y que ha visitado asiduamente buen número de países y de provincias, tanto en mi primera época de formación, como en la posterior de formación continuada y de presentación pública de mi trabajo y del trabajo de los equipos investigadores y docentes con los que he colaborado y colaboro.

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León, la ciudad, la provincia, sus habitantes, hemos vivido en un entorno y hemos estado situados en unos determinados lugar y posición en relación con las otras tierras de nuestro país y ello ha ido evolucionando en el tiempo. Cuando se mira con perspectiva, creo que ahora ni estamos donde queríamos ni somos lo que desearíamos. Y de alguna manera todos los que aquí vivimos y los que sentimos a León como algo nuestro tenemos algo de responsabilidad. Seguro que instituciones, empresas y personas hemos hecho cosas pensando no solo en nosotros como individuos sino también pensando en nuestra tierra, algunas habrán sido acertadas y otras no tanto, pero ¿hemos hecho lo suficiente?, ¿nos hemos conformado con no empeorar?, ¿nos hemos conformado con mejorar un poco?, ¿deberíamos haber sido algo más ambiciosos? o ¿mucho más ambiciosos?

Ni una institución, ni una empresa, ni una persona, nadie… lo hace todo bien; tampoco lo puede hacer todo mal. Aunque comprendo que haya personas que crean que se puede «ver León» solo de una forma positiva y resaltar únicamente las conquistas y los aciertos, entiendo que es necesario también «ver León» desde una visión menos positiva (negativa) en la que se deje constancia de las cosas realizadas equivocadamente y de los fracasos. Si solo se muestran los logros y no los fiascos no se puede avanzar. Sin crítica y sin autocrítica no hay futuro.

Ni estamos donde queríamos ni somos lo que desearíamos. Y todos los que aquí vivimos y sentimos a León como nuestro tenemos algo de responsabilidad

Y a modo de ejemplo, como mujer, como veterinaria y como profesora de la Universidad de León, querría presentar unos (pocos) datos y preguntarme algo en voz alta ¿es todo esto suficiente?, ¿lo es para León? y ¿lo es para España?

En la orla de mi promoción de la licenciatura en Veterinaria (1971-1976) había 50 alumnos, 43 hombres y siete mujeres (14%), en los últimos años la proporción de estudiantes del grado en Veterinaria es casi inversa, con un 80 % de mujeres. La incorporación de la mujer en una carrera concreta como veterinaria (en otras tal vez sí) no parece que pueda entenderse necesariamente como un logro, más bien parece una evolución.

Si podría entenderse como un avance la incorporación de las profesoras a la gestión en puestos de responsabilidad en nuestra Universidad (lo mismo sucede en las demás), pero el progreso no parece excesivo si tenemos en cuenta que a día de hoy de los 36 directores de departamentos e institutos solo 11 son mujeres. Ciertamente son más que cuando yo lo fui, pero el incremento es pobre, sobre todo si tenemos en cuenta que en los últimos años casi el 50% de los docentes somos mujeres.

Tampoco se ha avanzado tanto como debería ser razonable, según mi opinión, en la incorporación de mujeres a las academias autonómicas (lo mismo sucede en las nacionales). Cuando se creó la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León (legalmente se constituye con los académicos de la correspondiente Academia Nacional) todos los Académicos eran varones. Hemos avanzado, sí: en los últimos años, desde 2014, de los seis últimos veterinarios que nos hemos incorporado como académicos numerarios, dos somos mujeres. Mucho mejor, si lo comparamos con el punto de partida, pero…

Las mujeres somos un poco más del 50% de los habitantes de nuestro país, de nuestra provincia, de nuestra ciudad… y debemos acercarnos cada vez más a tener la representación que razonablemente nos corresponde y que es el equilibrio, que no es siempre y para todos los ámbitos ni la mitad ni ninguna cifra concreta: el equilibrio es lo que en justicia corresponda en cada caso.

Desearía que en este avance hacia el necesario equilibrio nos siga acompañando el DIARIO DE LEÓN, no solo como una compañía que recoges del buzón por la mañana, al salir de casa, camino del trabajo, sino como un garante de la información (de la positiva y de la negativa) y un vigilante de la transparencia (que se enfrenta a los que no la practican), un medio que no se acomoda, que es diverso, libre e independiente para reflejar lo que sucede cada día en nuestra provincia.

León y sus incógnitas
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