miércoles 14/4/21
Ángel González Quintanilla | Presidente del Sindicato Central de Riegos del Embalse de los Barrios de Luna y Presidente de la Asociación Ferduero

León no puede quedarse atrás

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Es un hecho común recordar todo lo que España es capaz de soportar sin hundirse definitivamente. Esta aseveración se agrava al considerar el pasado y el presente de nuestra querida provincia de León, cuyo más leal notario cumple 115 exitosos años y a cuya celebración me uno en nombre de todos aquellos que me honro representar.

Se da por sentado cómo el mundo agrario está siempre al borde del colapso definitivo sin que tal desaparición llegue a producirse nunca, mientras que tenemos que soportar la terrible desaparición, esta sí cierta, de sectores productivos enteros de esta provincia con dramáticas consecuencias. Desde el Sindicato Central del Embalse de los Barrios de Luna que presido hemos visto cómo esta provincia ha conocido momentos de abundancia y excesos en celebraciones sin venir a cuento, así como el actual declive exacerbado por ciudadanos y administraciones, con un grado de que muchas veces no se corresponde con la realidad, buscando culpables ajenos.

En lo que atañe al mundo rural, fue la construcción de embalses en las cabeceras de nuestros más emblemáticos ríos, idea pergeñada en la dictadura de Primo de Rivera, iniciadas algunas obras durante el poco espacio de tiempo que la II República pudo actuar en nuestro territorio, ejecutadas en la mayoría en el dictadura siguiente y modernizadas en plena democracia, lo que ha dado como resultado un progreso económico para nuestra tierra sin parangón, si se compara con otras tierras vecinas u otras épocas que no conocieron tales innovaciones. Sin embargo, las mejoras indiscutibles del regadío no obligan a los leoneses a atarse donde no quieren vivir. Se puede constatar un desinterés de la ciudadanía por su tierra superior incluso al evidente de todas las administraciones implicadas que, como hijas que son de sus propios ciudadanos, no advierten mejora alguna a pesar de las evidencias. El escaso abandono de la superficie agraria de regadío en la provincia de León contrasta con el abandono de pueblos, comarcas enteras, barrios urbanos y locales comerciales céntricos de nuestras ciudades, que no acompañan al ritmo constante del trabajo duro en el campo.

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En sus 115 años de historia el DIARIO DE LEÓN ha conocido abundancia, miseria, paz fecunda, guerras, prosperidad, y siempre un trabajo duro e intenso en el mundo rural que necesariamente produce el regadío y que no siempre se ve en todos los sectores. Es, en definitiva, un amor al trabajo bien hecho lo que ha permitido y permitirá, como siempre, tener una tierra próspera para nuestros hijos y, permítanme una licencia propia de la edad, de nuestros nietos, sin tener que emigrar como algunos creímos ingenuamente que no volveríamos a ver. La historia se repite y la dolorosa emigración que nos golpeó en las décadas de los años 50 y 60 del pasado siglo, no cesa y la sangría poblacional no se detiene.

Debemos esforzarnos y revertir la situación aprovechando nuestras oportunidades para volver a ser esa provincia próspera y dinámica que un día llegamos a ser

Invertir, innovar, trabajar y prosperar es algo que ha hecho la agricultura de regadío desde principios del siglo pasado, en un camino realizado muchas veces en soledad y es lo que aconsejamos al resto de la sociedad leonesa. El futuro será próspero para esta provincia si, como ya hacen algunos sectores de ella, se trabaja duro en la mejora diaria de nuestros productos, bienes y servicios, con o sin ayuda externa, dejando de lado el lamento inútil que se irá llevando uno a uno a muchos leoneses fuera de nuestra querida tierra. Debemos esforzarnos al máximo para revertir esa situación y aprovechar nuestras oportunidades con el fin de volver a ser la provincia próspera y dinámica que un día fuimos. En la consecución de este objetivo León siempre podrá seguir contando con el trabajo, la constancia y la obstinación del mundo agrario encaminados a mantener la vida de nuestros pueblos en particular y, por ende, de la provincia leonesa en general. Seguiremos participando en los planes de desarrollo agrario planteados por las distintas Administraciones, poniendo de nuestra parte lo que nos corresponda, todo ello encaminado a proporcionar alimentos sanos y seguros a la población y, a la vez, mantener y mejorar el entorno que nos rodea.

VIDAL

León no puede quedarse atrás
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