miércoles 14/4/21

«Hay 50 tiendas sepultadas»

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Después de esperar varios días a que mejore el tiempo decido subir hasta el campo 2 a pesar de que hay anunciados cuatro días de mal tiempo con nieve. pero se prevén otros cuatro días con viento y prefi ero subir con nieve que con viento.

Al pasar por el campo 1 hevisto el resultado de la brutalavalancha que ha habido esta mañana y una vez más he pensado que soy un hombre con suerte. Ha caído un serac desde 2.000 metros de altura arrastrando rocas de granito y hielo. El espectáculo era dramático e increíble: piedras de toneladas de granito ocupaban el campo 1 donde antes no había más que un plató de nieve.

No sé cómo han podido llegar porque el sitio era bastante seguro y los sherpas que llevan trabajando años en las expediciones comerciales nunca habían visto algo parecido. Todo el campo 1 ha quedado arrasado, han desaparecido unas 50 tiendas, incluída la mía y con ella el material que tenía: ropa, infiernillo y otros materiales.

La tienda era nueva, pero esto es lo de menos; tengo suficiente equipo. Lo importante es que ha habido, que se sepa hasta ahora, seis heridos, alguno grave con rotura de espalda, y no sabemo si alguna sepultada en las tiendas. Hay varias personas que no aparecen pero las noticias son muy confusas.

Es imposible acceder a las tiendas porque están enterradas a metros de profundidad. Un trozo de mi tienda la he visto a 200 metros más abajo de una grieta. Es increíble ver que el campamento ha quedado arrasado, a pesar de que entre unas y otras tiendas había hasta 500 metros de distancia.

La avalancha no nos ha sorprendido al sherpa y a mí de milagro. Estábamos subiendo por la cascada de hielo de camino al campo 1, es decir que por dos horas o así no nos ha enganchado al sherpa y a mí. Siempre digo que tengo buena suerte, siempre he tenido buena suerte en la montaña y una vez más me lo ha demostrado. Pero la montaña está de pena y nos está poniendo muchísimas zancadillas. Si consigo hacer la cima será verdaderamente excepcional.

No volveré a ese campo. Después de lo que he visto le he puesto una equis y no volveré a dormir allí. Prefiero darme una paliza como la que me he dado hoy, subiendo del campo base al campo 2. La próxima vez que tenga que subir aquí será el día que vaya a la cima porque estoy completando la última fase de aclimatación.

Ese día, cuando vaya a atacar la cima, madrugaré como hoy y tiraré hasta el campo 2. Son 1.200 metros de desnivel incluida la cascada, pero prefiero darme ese palizón a volver a pararme ni un minuto en el campo 1, que ahora es como un cementerio. Del campo 1 al campo 2 hay un espacio por el Valle del Silencio en el que las paredes están muy cargadas de nieve por las intensas nevadas y por allí también hay que pasar rápido; no me convence nada y temo que puedan caer otras avalanchas.

Me ha costado llegar al campo 2 porque hay una gran ventisca con nieve, casi no se veía nada y he tenido que forzar mucho el ritmo para no perder a la gente que iba delante de mí. Casi no se veían las banderas que vamos marcando con trozos de bambú. Ahora mismo está nevando bestialmente, empiezo a pensar y

siento que es una situación muy dura. ¿Por qué hacemos ésto? / JESÚS CALLEJA

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