lunes 18/10/21

La abuela moderna del Musac se hace princesa

Marina Abramovic, a la que el museo leonés ha dedicado varias exposiciones, se alza con el Princesa de Asturias de las Artes
Imagen de archivo de Marina Abramovic en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. JORGE ZAPATA

Es uno de los iconos del Musac. Marina Abramovic, que ayer recibía el Premio Princesa de Asturias de las Artes por la «valentía» con la que se entrega «al arte absoluto» —según el jurado—, ha participado en algunas de las exposiciones más relevantes en los quince años de historia del Musac. En Existencias (2007) el museo mostró por primera vez la obra adquirida a la artista serbia Balkan Erotic Epic, una video-instalación para la que Abramovic realizó un casting entre aldeanos de los balcanes a los que muestra desnudos en tradiciones sobre la fertilidad y la lluvia.

Hoy Abramovic tiene 74 años y se considera a sí misma «la abuela de la performance». Su cuerpo ha sido siempre su obra de arte. Lo ha enseñado sin tapujos, ha dejado que le clavasen espinas en el estómago, que le apuntaran con una pistola en la sien, se ha mutilado y ha exhibido, ante una atónita audiencia, sangre y fluidos. En el MoMa de Nueva York pasó 716 horas sin mover un músculo. En España ha montado performances con Don Quijote y Santa Teresa. En 1998 protagonizó en el Teatro Rialto de Valencia el espectáculo Biography, en el que utilizaba serpientes pitón y perros dóberman, mientras se ‘dibujaba’ el cuerpo con un estilete para escenificar su biografía personal y artística. Se puede decir que su creación artística ha sido, en muchas ocasiones, muy dolorosa. Incluso, ha hecho arte de su muerte. En 2010 estrenó Vida y muerte de Marina Abramovic en Múnich, que llegó dos años después al Teatro Real de Madrid. Su director, Bob Wilson, y el actor Willem Dafoe le ayudaron a reconstruir su vida y simular su funeral ante los espectadores. El Musac también exhibió obras de Abramovic en las exposiciones Huésped, celebradas en Buenos Aires y Rosario, y Mi vida. Del paraíso al infierno, en Budapest.

Abramovic ha sido una de las artistas más valientes de las últimas décadas. Según el jurado del premio, fallado ayer en Oviedo, «la valentía de Abramovic en la entrega al arte absoluto y su adhesión a la vanguardia ofrecen experiencias conmovedoras, que reclaman una intensa vinculación del espectador y la convierten en una de las artistas más emocionantes de nuestro tiempo».

Abramovic recoge el testigo de un premio que también han recibido Scorsese, Coppola, Norman Foster, Paco de Lucía o Woody Allen.

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