Trashumantes

Adiós al último mayoral de España

José Álvarez Pozal, en una foto tomada en 2012 camino de Las Verdes. JESÚS F. SALVADORES
El babiano José Álvarez Pozal falleció en Trujillo, tras una vida dedicada a las merinas, a los caballos de pura raza española y a las retintas extremeñas como administrador en la Ganadería Granda

Decir José Álvarez Pozal, ya sea en Babia o en Extremadura, es mentar a la nobleza de la ganadería. El último mayoral de España, como le llaman los pastores trashumantes reconociéndole como su ‘jefe’, falleció en Trujillo a los 87 años el pasado jueves. Nació en Torre de Babia en una familia de ocho personas y se crió entre ovejas. Siempre contaba que cuando bajó a Extremadura, en 1964, no conocía el oficio. «Quien no se arriesga, no cruza la mar», decía. Fue de la mano de su tío, Benigno Álvarez Pozal, un hombre en el que se fijó para aprender: «Bajó con 11 años sin haber ido a la escuela y llegó a encargado» en la Dehesa de Doña Catañina, conocida en Babia como Ganadería del Conde, contaba el sobrino. Con su esposa y la pequeña Encarnación, que entonces tenía un año, se decidió a cruzar el mar de las cañadas que unen a León con Extremadura y con el paso de los años se convirtió en don José, un hombre respetado por el buen hacer y su palabra.

Estirpe de pastores
Su labor ganadera fue reconocida en 2015 con la Cruz de Oficial al Mérito Agrario

Hasta hace tres años, don José subía todos los veranos a Babia a disfrutar del aire de la montaña y seguir de cerca a las hidalgas, las merinas renegras descendientes de los Hidalgo de Luna tan famosas por su lana, y condesas, los dos rebaños trashumantes de la Ganadería Granda de Trujillo. En esta empresa llegó a ser administrador y se ocupaba de seleccionar los caballos de pura raza española y las vacas retinta con tanta pasión como profesionalidad. «En los puertos, las ovejas cogen gracia», decía un verano mientras las ovejas pastaban en el puerto de Las Verdes.

Su labor, reconocida por el gremio, llegó a oídos del Ministerio de Agricultura que, en 2015, otorgó a José Álvarez Pozal la Cruz de Oficial al Mérito Agrario. Para don José el mayor honor era ver a las ovejas lucidas, a las retintas bien criadas y el espléndido porte del caballo de pura raza española. «Seleccionar al ganado es una profesión», decía, en la que «lo principal es fijarse mucho». El último mayoral de España salió de León y se quedó para siempre en Extremadura. Su recuerdo volverá todos los veranos a Babia, aunque ya no suban las hidalgas y condesas.