lunes 23/5/22
                      Una finca de cereal en la que trabaja un tractor en la aplicación de fitosanitarios. efe
Una finca de cereal en la que trabaja un tractor en la aplicación de fitosanitarios. efe

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La agrociencia es la única respuesta a los grandes retos que nos plantean los objetivos de desarrollo sostenible y el Pacto Verde, y es esencial para la transición necesaria del modelo productivo del sector alimentario».

Así lo ha defendido Esperanza Orellana, en la clausura de la jornada «El papel de la ciencia en la sostenibilidad de la agricultura».

Organizada por la Alianza para una Agricultura Sostenible (ALAS), el objetivo del encuentro ha sido difundir y analizar con expertos su «Manifiesto por la Agrociencia».

En su intervención, Orellana ha defendido el papel científico en la transición hacia modelos más sostenibles y que hay que respetar las decisiones que adopten los organismos científicos porque «la ciencia no es opinable» y «hay que amoldarse a sus dictámenes». En este sentido, ha recordado que las metas y objetivos de la Política Agrícola Común (PAC) y de las estrategias del Pacto Verde han de estar ligadas a herramientas como las técnicas de edición genética.

Sobre ellas, Orellana ha defendido que pueden mejorar los rendimientos productivos, reducir el desperdicio alimentario y garantizar un mejor comportamiento de los cultivos frente a las plagas o el reto climático.

El Ministerio, según ha recordado, coordina la posición nacional en materia de edición genética a través de la presidencia del Consejo interministerial de organismos modificados genéticamente: «Buscamos desde hace mucho tiempo que se reconozca el potencial de la biotecnología y las vulnerabilidades a las que estaríamos expuestos si prescindimos de ella».

Los esfuerzos para avanzar en este campo «ya está dando sus frutos», ha añadido al referirse al compromiso de la Comisión Europea de iniciar una revisión regulatoria para dar respuesta a las demandas del sector agrario y garantizar el abastecimiento alimentario. Orellana ha considerado que es posible que en 2023 -en el segundo semestre de ese año España presidirá la Unión Europea (UE)-, exista ya una propuesta legislativa de la Comisión en la mesa. La jornada ha sido inaugurada por la directora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria de España (INIA), Esther Esteban, quien ha resaltado que «solo con más ciencia e innovación se podrá avanzar en un futuro mejor».

«Tras la covid-19, y ahora, con la grave crisis energética y de materias primas, es un buen momento para reflexionar y conseguir una actividad agrícola que proteja el medio ambiente, con variedades resilientes y sin desperdicio de recursos, la aplicación del ‘big data’ y un uso eficiente de fertilizantes», ha afirmado.

En una mesa redonda, varios expertos han defendido también la importancia del papel de la ciencia en la sostenibilidad agraria.

Según la directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), María Jesús Rodríguez de Sancho, sí existen evidencias científicas sobre la pérdida de biodiversidad y se ha mostrado convencida de su compatibilidad con la actividad agraria.

AGROCIENCIA
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