miércoles. 06.07.2022

Los andamios perpetuos de Bruselas

Los hierros que sujetan el Palacio de Justicia de Bruselas pertenecen ya a la historia del país tras más de cuatro décadas y con el horizonte de 2040 para su retirada
                      El andamiaje del Palacio de Justicia de Bruselas se ha eternizado en el tiempo. JAVIER ALBISU
El andamiaje del Palacio de Justicia de Bruselas se ha eternizado en el tiempo. JAVIER ALBISU

No es fácil que unos andamios se instalen en el imaginario colectivo de una nación. Pero Bélgica lo ha conseguido. Los hierros que sujetan el Palacio de Justicia de Bruselas pertenecen ya a la historia del país, tanto como los solemnes muros a los que están anclados desde hace cuatro décadas. Los belgas menores de 40 años no recuerdan haber visto desnudas las fachadas del templo judicial de la capital del reino, y no saben si lo contemplarán restaurado antes de morir. Suponiendo que no hubiera más demoras, se habla de 2040 para acabar la renovación. La estrella de la reforma es el andamiaje: 18.000 metros cuadrados que cubren la fachada y llegan hasta la cúpula, a 142 metros. Los primeros hierros debían desaparecer en 2023, pero ahora parece que hay que reemplazar el 15 % de las piedras de la estructura —unos 400 metros cúbicos— y se quedarán hasta 2025. El resto del entramado metálico seguirá adherido hasta 2030 al coloso de 26.000 metros cuadrados de superficie en planta erigido en 1883 como tributo a la razón y la justicia tras el nacimiento del Estado belga en 1830, al calor de las revoluciones liberales del siglo XIX. «A veces me pregunto, exagerando un poco, si el problema (...) no será que fue construido por gigantes y heredado por enanos», escribía esta semana en el diario La Libre Belgique Jean de Codt, alto magistrado belga e incansable defensor de la joya arquitectónica del arquitecto Joseph Poelaert.

El Palacio de Justicia de Bruselas se mandó edificar en 1860, durante el reinado de Leopoldo I, sobre una colina en la que antiguamente se colgaba a los criminales y donde el médico renacentista Andrés Vesalio robaba cadáveres para estudiar anatomía. Se levantó entre 1866 y 1883 y Poelaert, que falleció antes de que acabaran las obras, diseñó un edifico más grande que la catedral de Bruselas para que la razón ocupara más espacio que la fe. Pero apenas un siglo después de su construcción, el edificio se encontraba en un estado ruinoso. En 1984 arrancó una renovación que perseguía restaurar la base de la cúpula y la fachada principal y en 1987 aparecieron los célebres andamios. En 2005 se añadió más andamiaje, cuatro años después hubo que cambiar algunos de los hierros y en 2010 se convocó un concurso para recabar ideas sobre cómo rematar la faena. Surgieron planteamientos como instalar una montaña rusa alrededor de la cúpula, decorar el edificio con jardines colgantes o demoler el palacio y remodelar la zona.

Los andamios perpetuos de Bruselas
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