domingo 24/1/21

Arquitecto a los 92, el sueño de Carlos

Un diseñador brasileño aprende a manejar el ordenador, asiste a clases virtuales y mantiene viva la esperanza de graduarse en la universidad en tiempos de pandemia
El diseñador brasileño Carlos Augusto Manço mientras usa su ordenador el 15 de agosto de 2020. ISABELLA BUCCI
El diseñador brasileño Carlos Augusto Manço mientras usa su ordenador el 15 de agosto de 2020. ISABELLA BUCCI

El diseñador brasileño Carlos Augusto Manço nació dos décadas antes de la llegada de la televisión a Brasil. Ahora, a los 92 años de edad, ha aprendido a manejar perfectamente el ordenador, asiste a clases virtuales y mantiene vivo el sueño de graduarse en una universidad en tiempos pandémicos.

Tras servir en el Ejército y trabajar durante más de treinta y cinco años como diseñador de proyectos en un hospital de Ribeirao Preto, en el interior de Sao Paulo, Manço se inspiró en sus nietos y decidió ingresar en un curso universitario de Arquitectura y Urbanismo en 2018, al cumplir los 90 años.

«Siempre tuve ganas de tener un diploma universitario, entonces decidí arriesgar y aventurarme. Decidí intentar, pues mi nieto hizo ese curso y yo dije ‘también voy a hacerlo’», contó a Efe el anciano, quien se vio obligado a postergar su sueño durante décadas debido a la humilde condición de su familia cuando estaba en la juventud.

Actualmente en la mitad de la carrera y después de haber dejado atrás diversos obstáculos, el abuelo se cruzó ahora con la pandemia del coronavirus, que obligó a escuelas y universidades de todo el país a migrar al ámbito virtual debido al avance del Covid-19, que ya deja más de 106.000 muertos en Brasil. Pese a las dificultades para escuchar, teclear y la falta de familiaridad con el ordenador y otros aparatos tecnológicos, Manço no se desanima y se reinventa día tras día en búsqueda de realizar el sueño de convertirse en arquitecto. Padre de dos hijos, abuelo de ocho nietos y bisabuelo de cuatro, el anciano reconoce que el volumen de deberes y actividades demandado por los profesores puede ser «abrumador», pero asegura que la voluntad de estudiar «es mayor». «Sólo con los ejercicios del curso ya gasto prácticamente la mitad del día», sostiene.

Nacido y residente en la ciudad de Ribeirao Preto, el futuro arquitecto dejó atrás temporalmente su ciudad natal para cumplir la cuarentena al lado de la familia en la bucólica Sierra da Canastra, en el estado de Minas Gerais.

Arquitecto a los 92, el sueño de Carlos
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