domingo 29/5/22

Artesanía centenaria para tejer futuro

Mercedes Carrascosa hilvana su carrera como maestra artesana en un telar centenario en el corazón de la Alpujarra y con ventas a través de WhatsApp
                      Mercedes Carrascosa (i), maestra artesana. EFE
Mercedes Carrascosa (i), maestra artesana. EFE

Mercedes Carrascosa empezó a hilvanar su carrera como maestra artesana de forma autónoma y ahora regenta un telar centenario referente a nivel nacional y enclavado en el corazón de la Alpujarra desde el que teje piezas únicas y a la antigua usanza que en época de crisis vendía hasta por WhatsApp.

El taller de Mercedes, casi escondido al final de una de esas calles serpenteantes de la Alpujarra granadina, da cobijo a un telar del siglo XVIII convertido en referente nacional y en uno de los reclamos de Pampaneira, un pueblo con poco más de 320 vecinos. Esta artesana se ha convertido en una de las pocas tejedoras del país que conserva el oficio a la vieja usanza tras tres décadas aferrada a un quehacer centenario que le han valido la Carta de Maestra Artesana que le ha concedido la Junta de Andalucía.

Este reconocimiento premia su maestría con los ovillos, la constancia y la fidelidad al origen de un oficio que ahora sirve también para tejer el desarrollo turístico de la zona.

Sin perder hilo, la dueña del taller de telares más antiguo de la comarca ha explicado a Efe que la única maquinaria con la que cuenta el negocio son tres telares con más de tres siglos de historia, dos de bajo lizo y uno de alto lizo con los que una trabajadora y ella confeccionan tapices, mantas y todo tipo de piezas textiles, muchos de ellos encargos internacionales.

Carrascosa comenzó a hilvanar su profesión de forma autodidacta «junto a un gitano del Sacromonte» que le aconsejó que cambiara de oficio, siguió su formación en San Pedro de Alcántara y decidió reforzar las costuras de su pasión por los telares manuales tomando las riendas del suyo propio.

Lo hizo después de investigar y aprender para evitar que se perdiera una tradición vinculada a la alta Alpujarra en la que se ha asentado y desde la que además forma a nuevas generaciones.

«Cada materia prima es seleccionada con mimo, al igual que los diseños, que son únicos. De la misma forma que no hacemos jarapas sino tapices únicos».

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