domingo 25/7/21
Navidad

El Belén que ‘sonríe’ al barrio

Hace tres años que un vecino del Ejido comenzó a montar el portal en su cochera para que todos los habitantes de León puedan disfrutar sus casi 70 piezas
Parte del montaje de Félix Fernández, que se puede ver por las tardes al principio de la calle San Guillermo. MARCIANO PÉREZ

Aún quedan románticos de las tradiciones más auténticas de la cultura navideña española. Dice Félix Fernández Valbuena, vecino del Ejido y presidente de Cáritas Parroquial en Jesús Divino Obrero, que eso de Papá Noel o el árbol de Navidad —de origen alemán en el siglo VII, según los expertos— no le representa en absoluto.

Año tras año, ha ido dando forma a un portal de Belén que alcanzaba un tamaño más grande de lo habitual para un particular. «Cada diciembre compro figuras nuevas y las he ido incorporando, tanto que ya no me entraba casa», explica ilusionado. Fue entonces cuando, hace tres años, decidió trasladarlo del salón de su hogar, al principio de la calle San Guillermo, al garaje. «Porque para verlo sólo nosotros, mejor que pueda disfrutarlo todo el mundo», matiza con orgullo. Toda su familia le ha ayudado en el proceso, y para evitar «gamberradas», ha instalado un panel de metacrilato a través del cual los curiosos pueden contemplar el Belén que sonríe al barrio con casi setenta piezas. Y es que la pasión que muestra Félix no es más que otro reflejo de su espíritu de solidaridad, todo vocación, ya que nunca le ha interesado presentarse a ningún concurso de belenes. «Vienen a verlo personas de la zona pero también gente de otros barrios de León. Muchos nos felicitan por lo bonito que ha quedado», reconoce el creador. Desde la ventana observan cómo algunos se quedan perplejos, otros sacan sus móviles para hacer y hacerse fotos, y la gran mayoría se llevan una grata sorpresa con el montaje, «algo que nos llena de alegría», asegura. Además, este 2020 el proyecto luce otra novedad más: una alfombra roja a pie de calle que lo engalana para recibir la visita de sus espectadores.

Todo el que quiera puede visitarlo por las tardes, ya que por las mañanas la hija pequeña de Félix acude a clase y no puede colocar el metacrilato «de seguridad», ya que es la única «que cabe por debajo de la mesa». Un gran trabajo en equipo para arrancar una sonrisa al transeúnte.

El Belén que ‘sonríe’ al barrio
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