martes. 27.09.2022

El Boss, del sótano a la universidad

Monmouth cataloga el archivo de Bruce Springsteen, reunido a lo largo de más de 50 años
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cristina magdaleno

Cientos de cajas se amontonan en una pequeña casa de madera situada en el campus de la Universidad de Monmouth, en Nueva Jersey, donde se encuentra la sede del archivo oficial que recoge una parte importante de la historia musical y personal del rockero estadounidense Bruce Springsteen.

El lugar recoge desde fotos inéditas de conciertos y giras a lo largo de las últimas cinco décadas, y en especial de sus primeros años en la carretera, hasta portadas alternativas para sus discos, grabaciones de sus etapas iniciales, cuadernos elaborados por su madre con sus primeras apariciones en prensa o letras a mano con tachones de versos que nunca fueron.

La visita a los archivos sirve para comprender un poco mejor tanto la historia del músico como buena parte de la historia reciente estadounidense que Springsteen se ha encargado de retratar en su más de 50 años de carrera musical.

Con algunas de las cajas venidas directamente desde el sótano del Boss en Long Branch, a apenas 15 minutos de la Universidad, varios estudiantes, liderados por la profesora y responsable del archivo, Eileen Chapman, trabajan para catalogar y ordenar los cerca de 50.000 objetos entre discos, recuerdos, canciones manuscritas y otros artículos y ponerlos a disposición de quienes visiten esta sede.

Sin casi espacio para abarcar los 70 años de la historia del Boss, el proyecto, nacido en enero de 2017, trabaja pensando a largo plazo y busca servir como punto de investigación e información de los fanáticos de la música, académicos, autores y otros interesados ??en la vida y carrera de Bruce Springsteen.

En medio de un Estados Unidos rural que trataba aún de moldearse tras los ecos de la Segunda Guerra Mundial, Springsteen compuso una foto fija de los estragos en la clase trabajadora durante el aparente apogeo económico que se abría paso en un nuevo mundo marcado por la irrupción de la televisión y del recién estrenado american way of life. Ese tiempo dulce que no terminaba de llegar a las familias blue collar -obreras- como la suya es precisamente lo que el Boss trató de reflejar en su cancionero a través de los trabajos mal pagados de su padre (Factory), las tensiones raciales (My Hometown) o el maltrato a los veteranos de guerra (Born in the USA).

La evolución propia y ajena que reflejan esas canciones puede comprobarse tanto en la sede de los archivos como en la exposición Springsteen: His Hometown, construida con material del catálogo, comisariada por Chapman y a la que el rockero acudió por sorpresa el día de la inauguración en su pueblo natal, Freehold, el pasado septiembre.

A través de algunos objetos personales, instrumentos, vídeos y canciones, la muestra hace un recorrido por los orígenes ítalo-irlandeses de su familia, el impacto de la educación católica en su vida, sus primeras bandas como Steel Mill o Dr. Zoom & the Sonic Boom, frecuentes en la primitiva escena musical de Asbury Park, pasando por la génesis de su banda más duradera, la E Street Band, o la complicada relación con su padre.

Entre los artículos más curiosos: una tabla de surf sobre la que el rockero dormía cuando se vio obligado a vivir en la tienda de un amigo porque no tenía dinero para pagar el alquiler, una réplica de su primera guitarra que su madre le compró tras pedir un préstamo o una carta que escribió a su casera pidiéndole disculpas por haberse retrasado con el pago del agua.

Con la mirada puesta en los archivos de los cantautores estadounidenses por antonomasia, Woody Guthrie y Bob Dylan, situados ambos en Tulsa (Oklahoma), el equipo de Springsteen supervisa e incentiva la ampliación del legado del Boss, que sigue en fase de crecimiento con la aportación tanto de los objetos personales del propio cantante como de académicos que investigan a nivel universitario la figura del rockero de Jersey o fans de todo el mundo que quieren aportar un pequeño grano de arena.

Son los seguidores de Springsteen quienes suelen enviar algunos de los objetos más curiosos, desde camisetas usadas que adquirieron hace varias décadas en una gira remota hasta viejas entradas de conciertos legendarios.

Todo lo relacionado con el músico es recibido, datado y catalogado para la posteridad en este pequeño rincón de Nueva Jersey. Con la voluntad de querer ser un destino «para estimular el discurso académico y la discusión, conocimiento e información sobre las obras de Bruce Springsteen», para acudir al archivo solo se puede acceder concertando una cita con al menos dos semanas de antelación y pidiendo por adelantado los objetos del catálogo que se quieran consultar.

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