viernes 27/5/22

Brasil baila a la vida y desprecia el racismo

Río de Janeiro pone punto y final al carnaval con un desfile en el Sambódromo lleno de color y espectáculo
                      Un bailarín de la Escuela de Samba Grande Río, en el desfile final. ANDRE COELHO
Un bailarín de la Escuela de Samba Grande Río, en el desfile final. ANDRE COELHO

El Sambódromo de Río de Janeiro bajó el telón en la madrugada de este domingo tras dos noches de desfiles que avivaron el grito de resistencia contra el racismo, rindieron homenaje a la cultura afro y recordaron que hay que vivir la vida, por si vuelve otra pandemia como la de la covid-19.

De las 12 escuelas de samba del Grupo Especial que vistieron de brillo, música y color a la inmensa pasarela carioca que se extiende a lo largo de 700 metros en el centro de Río, ocho contaron historias sobre la raza negra.

Desde los orígenes en el continente negro y los cultos afrobrasileños como el candomblé y la umbanda hasta tributos a las personalidades negras que han marcado la historia mundial, todo envuelto en un grito de lucha y persistencia por una igualdad que en pleno siglo XXI aún no se ve, especialmente en Brasil, país de mayoría afrodescendiente y con graves problemas de discriminación.

El racismo, inspiración

Las protestas generadas en EE UU por el asesinato de George Floyd inspiraron a la escuela Salgueiro, mientras que Paraíso Tuiuti destacó la labor de políticos como Nelson Mandela y Barak Obama, y de artistas como Beyoncé y Chadwick Boseman, protagonista del filme Pantera Negra, cuya carroza alegórica fue una de las más aplaudidas por la animación de la inmensa estructura, desde la cual personas caracterizadas como personajes del fantástico mundo de Wakanda parecían salir volando hacia el público.

Símbolos sagrados de la cultura negra como los orixás, los dioses de las religiones afrobrasileñas, y los terreiros donde se les rinde culto, destacaron con el ingenio que exhibió Mocidade do Padre Miguel en su desfile y con la Portela, escuela que dejó volar su ingenio con el baobab, el gigantesco y sagrado árbol africano que llegó a Brasil de mano de los esclavos.

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