jueves 21/10/21

El otro ‘café pendiente’ y solidario de Nápoles

Los napolitanos, que tienen la costumbre de pagar en el bar dos expresos para que tome uno el que llegue sin dinero, están haciendo lo mismo con los test del covid
Bullicio en las calles de Nápoles, donde la solidaridad ha vuelto a salir de casa. CIRO FUSCO

En Nápoles, la costumbre del café pendiente, que consiste en pagar dos tazas de café, una para uno mismo y otra para el que llegue con los bolsillos vacíos, se ha extendido a las pruebas que concluyen si uno tiene coronavirus o no. Esa tradición solidaria se aplica a los famosos test de saliva debido a que el servicio de salud de esta populosa ciudad del sur de Italia está luchando para hacer frente a la curva ascendente de nuevos contagios. En la iglesia de San Severo Fuori Le Mura, ubicada en una de las áreas más bulliciosas de la ciudad, una asociación local ofrece a los residentes realizar gratis una prueba rápida del virus, ofrecida por un conciudadano anónimo. «Es una zona de alto riesgo: allí viven familias numerosas en viviendas estrechas, por lo que el peligro de contagio es muy alto», explicó Angelo Melone, impulsor de la iniciativa.

En dos semanas, se han realizado pruebas a 1.000 personas, 300 de las cuales se beneficiaron de la generosidad de sus vecinos. «Los napolitanos tenemos un gran corazón. En los mejores y en los peores momentos, compartimos todo», confiesa con evidente orgullo Giuseppina Puglise, después de haber financiado una prueba para un napolitano anónimo sin recursos. Cada prueba, que cuesta 18 euros, es realizada dentro de la iglesia por un equipo de tres médicos y dos enfermeras. Ese dinero se utiliza para pagar el equipo médico así como las pruebas por saliva súper rápidas, que obtienen el resultado en pocos minutos. Para saber si una persona ha contraído o no el coronavirus, se toma una muestra de saliva con un hisopo de algodón y gracias al uso conjunto de tres reactivos da el resultado como una prueba de embarazo: si da dos tiras es positivo, una tira es negativo.

Italia, el primer país de Europa afectado por el virus a principios de este año, ha registrado hasta ahora más de 50.000 muertes, por lo que decidió introducir este método. La misma prueba en una clínica privada en Nápoles puede costar entre 30 y 40 euros.

El otro ‘café pendiente’ y solidario de Nápoles
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