domingo 5/12/21

El convento dedicado a María Inmaculada se funda en 1551 en la casa-palacio de Leonor de Quiñones, hija de los primeros condes de Luna y a quien su madre, Juana Enríquez de Guzmán, lega todos sus bienes en testamento.

Leonor, una dama leonesa de esmerada educación, como sus otros diez hermanos, entra en la corte al servicio de la reina Isabel la Católica, a quien prestó su apoyo el padre de Leonor, Pedro Fernández de Quiñones, uno de los nobles más poderosos de la época. Al enfermar su madre, Leonor pide dispensa para venir a León. En la ciudad, funda el convento.

Fueron tiempos de bonanza para el monasterio de la Orden de la Inmaculada Concepción creada por Beatriz de Silva en 1484. La ascendencia de Leonor permitió recibir numerosas donaciones y reliquias y objetos de culto, enviados en parte desde Roma por un hermano de la dama, Francisco de los Ángeles Quiñones, cardenal en la Santa Sede y ministro general de la Orden Franciscana. Del Papa Pío IX obtuvo bulas, indulgencias y privilegios para el monasterio. Otra hermana de Leonor, Francisca, fue además la primera superiora del monasterio.

Es por entonces cuando se agranda la propiedad y se compran solares aledaños, en los que se levanta la iglesia y el claustro. En 1550 se adquiere la propiedad que da a la actual calle San Francisco para poder albergar a las mujeres que querían ingresar en el convento.

La casa de una dama leonesa: Leonor de Quiñones
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