lunes 18.11.2019

Bierzo mágico

La época de mayor esplendor del Bierzo es, sin duda, el otoño. En una comarca de naturaleza soberbia, las tonalidades con las que esta estación decora el paisaje lo convierten en un atractivo turístico en sí mismo, idolatrado también por los pintores que buscan los matices y el atractivo de la luz antes de que aparezca la escarcha
Bierzo mágico

Con verdes, amarillos, rojos, ocres y cobrizos bruñe el otoño al Bierzo. No hay época de mayor esplendor paisajístico. En lo alto y a pie de viña, entre robles, humeiros y al cobijo de los castaños que empiezan a perder el fruto. Da igual el punto de mira, poco importa el balcón; cualquier perspectiva es buena si se sabe dónde buscar y aquí hay braña y hay suelo agrícola. Del paisaje vitivinícola de Valtuille a la infinidad de la vista desde el Catoute, la magia del zofredal de Cobrana y el hechizo de las hayas en Busmayor. En otoño, hasta el Valle del Silencio habla y en Guímara la paleta de colores pospone la nostalgia propia del invierno en ciernes.

 

El Bierzo brilla en otoño, es luz, es color, es pura magia y de eso saben mucho los pintores. Tanto que el Ayuntamiento de Ponferrada acaba de respaldar una iniciativa, ya en marcha, diseñada por la Asociación de Pintores del Bierzo para convertir esta estación del año en un reclamo turístico en sí misma. Cualquier apasionado del pincel, sea cual sea su procedencia y nivel, puede venir a la comarca a reflejar, sobre el lienzo, la realidad que ven sus ojos. De momento, Ponferrada, Villar de los Barrios y Villafranca ya han puesto sus paisajes a disposición de los artistas. Este fin de semana está previsto que lo haga Cacabelos

 

Con los pimientos ya asados y embotados para su conserva, la uva a buen recaudo y el vino en fase de elaboración; con el estómago puesto en las Jornadas Gastronómicas y a las puertas de la entronización del botillo, el Bierzo huele a castañas asadas. El otoño es la época fuerte de la gastronomía y no hay mejor aderezo para su paisaje. ¿Qué más puede pedir un turista? Aquí lo tiene todo.

 

Lo cierto es que, en un Bierzo eminentemente rural, el paisaje ha ganado mucho peso, engordado por la recesión industrial. Su belleza siempre ha sido sabida, pero quizás no tan valorada como merece porque eran otras las prioridades de quienes conviven con ella. Ahora, el turismo es una de las tablas salvavidas del futuro y el entorno un sumando fundamental. Enaltecerlo es parte del plan de un nuevo Bierzo y el otoño la mejor carta de presentación antes de que las hojas se rindan al viento y acaben cubriendo el suelo.

 

El otoño es al Bierzo como la banda sonora a un película pero, en este caso, el cine es mudo. No hace falta sintonía ni entonación para hacer vibrar al espectador y generar en él sentimientos y sensaciones que la música está acostumbrada a manejar con maestría. El color, la viveza, la vistosidad que se abre ante los ojos de quien mira generan, por sí solos, la melancolía, la nostalgia, la alegría y la ensoñación que suelen despertar las notas y la letra de cualquier canción en quien escucha. Y, sabedor de ello, el Bierzo se convierte en un auténtico conquistador.

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