jueves 5/8/21

Un curso de siete días para cazar marcas falsas

Zhang Chen, un experto capaz de distinguir un Chanel o un Hermès pirata de otro auténtico en tan sólo 10 segundos, enseña sus saberes a comerciantes por 2.000 euros en Pekín
Falsificaciones de relojes de lujo en un mercado asiático. BARBARA WALTON

Con ayuda de una lupa, Zhang Chen examina atentamente los logos, las costuras y los números de serie para distinguir los originales de las copias. China es el primer escaparate mundial del lujo, pero también de las falsificaciones, por lo que la pericia de Zhang en el mercado de segunda mano está haciendo escuela. A la mayoría de la gente la engañan con «buenas imitaciones que apenas se distinguen» del original, reconoce Zhang, que fundó en Pekín la Escuela Comercial de Grandes Productos de Lujo. Ofrece consejos de experto sobre un bolso copiado ante una clase llena. El precio del cursillo de siete días es de 15.800 yuanes (2.000 euros). Una tarifa que vale la pena, según Zhang Chen, si se quiere sobrevivir en un mercado de segunda mano en pleno auge.

El mercado chino del lujo representa la suma astronómica de 500.000 millones de euros. Pero el mercado de productos de segunda mano despega y ya mueveunos 2.000 millones de euros, pero se ha duplicado entre 2019 y 2020.

Para aquellos que gustan de las gangas, saber reconocer las imitaciones es indispensable. «El forro de un bolso de Chanel negro debe ser rosa», dice el profesor a sus alumnos.

Bajo una lámpara ultravioleta, los estudiantes examinan los números de serie de la marca francesa. «El secreto es que hay dos letras que brillan», explica quien se hizo experto del lujo en Japón. Saber distinguir el tipo de letra de un logo puede permitir «reconocer un tercio de las copias del mercado», agrega.

Para Xu Zhihao, un comerciante de 31 años, invertir en la segunda mano es buen negocio, ya que los clientes están dispuestos a comprar el objeto de sus sueños sin tener que gastar demasiado. «Un buen bolso puede venderse muy bien», asegura.

Un bolso Louis Vuitton de la gama Neverfull se revende fácilmente por más de 1.000 euros al cabo de dos años, un 80% del valor original, mientras que un bolso Gabrielle de Chanel mantiene fácilmente el 70% de su valor. «Tengan cuidado con las marcas que dejan las uñas», avisa Zhang Chen. «Las manicuras están de moda».

Entre sus alumnos, ha identificado antiguos falsificadores, pero se tranquiliza: vienen para reciclarse en oficios honestos. Zhang Chen asegura que en general le bastan 10 segundos para determinar si un producto es auténtico o una falsificación.

El experto también realiza diagnósticos en línea. Algunos clientes le envían fotos de relojes o ropa para que dé su veredicto. Pero el oficio evoluciona y las marcas apuestan por la tecnología para defender sus productos. Algunos han empezado a equiparlos con chips electrónicos para garantizar su origen. Sin embargo, Zhang no teme quedarse sin trabajo. «Toda tecnología tiene su talón de Aquiles», asegura.

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