miércoles 22/9/21

La desconexión digital es posible

Desactivar las notificaciones del correo electrónico, especialmente los del trabajo, y de las redes sociales, o limitar un horario de uso del móvil son algunas de las claves para lograr unas vacaciones más saludables
Una persona consulta su móvil en el Mobile World Congress. ALEJANDRO GARCÍA

«Dejar voluntariamente en casa» el móvil para realizar algunas actividades vacacionales, como descansar en la piscina o disfrutar de la playa. Es la recomendación de la la doctora en Psicología Clínica Natalia Martín para lograr la desconexión digital. Desactivar las notificaciones del correo electrónico y de las redes sociales, limitar un horario de uso del móvil y olvidarse de publicar cada experiencia son algunas de las claves. En el caso de que no sea posible estar «incomunicado», sugiere restringir las notificaciones de las aplicaciones a lo imprescindible y, especialmente, todos los avisos relacionados con el trabajo.

Si hubiera que revisar la cuenta del correo electrónico laboral, cree que se debe hacer de forma «voluntaria», a una hora determinada del día o una vez a la semana, «no porque se vea el aviso en la pantalla del teléfono».

Las redes sociales también «enganchan» la atención e impiden lograr una total desconexión digital durante las vacaciones, subraya esta experta.

En este sentido, cita un informe reciente de la OCU que asegura que, en España, el 21% de los adolescentes es «adicto a la red» y el 35 % de los adultos mira su teléfono móvil cada seis minutos, lo que supone «perder más de una hora al día revisando la pantalla o viendo vídeos que aportan poco».

Recuerda que, hace diez años, el teléfono móvil se usaba «básicamente para hablar» y, como mucho, para mandar algún mensaje SMS. «Podíamos vivir, nuestra vida era igual de confortable y podíamos rendir en nuestros trabajos. Pero ahora no sabemos vivir sin el teléfono móvil», recalcó.

Sobre los adolescentes, Martín reconoce que es algo más difícil regular el uso del teléfono, porque durante la pandemia a algunos se les ha dado total libertad para utilizar las pantallas, ya que era la única alternativa para seguir las clases durante el confinamiento.

Para evitar posibles adicciones tecnológicas, propone realizar actividades al aire libre, favorecer el contacto físico y evitar los contactos virtuales, por lo que es mejor que queden con sus amigos reales, en vez de hablar con desconocidos a través de la pantalla.

«Si una familia ve que el problema se le escapa de las manos y se ha generado una adicción, recomiendo ponerse en tratamiento con un profesional».

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