miércoles 21/10/20
Abejas

Una descoordinación matemática perfecta

Un equipo internacional de científicos desvela los sencillos patrones matemáticos que siguen las abejas para fabricar sus panales, en los que necesitan poca información del entorno
Unos panales en tiempos de recolección de miel. BRAIS LORENZO

Un equipo internacional de científicos liderado por el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, un centro mixto del CSIC y la Universidad de Granada, ha desvelado qué patrones matemáticos siguen las abejas para fabricar sus perfectos panales. Los investigadores, que han publicado sus resultados en la revista Journal of the Royal Society Interface, han demostrado que las abejas sin aguijón australianas (Tetragonula carbonaria, una especie endémica de aquel continente) construyen sus panales siguiendo complejos patrones sin tener un plan previo, ni coordinarse de forma global con el resto de abejas obreras.

El trabajo concluye que las abejas construyen sus panales siguiendo las mismas reglas matemáticas que los átomos o las moléculas cuando se agregan a un cristal, ha informado la Universidad de Granada.

De este modo, los panales forman los mismos patrones de terrazas que se observan en minerales, como por ejemplo en el nácar de las conchas de los moluscos.

Poco complejo

Los investigadores han encontrado un modelo de complejidad mínima

Según explican Bruno Escribano Salazar y Antonio Osuna Mascaró, dos de los investigadores que han participado en este estudio, los panales de Tetragonula carbonaria presentan «sorprendentes patrones que pueden ser espirales, dobles espirales, o con forma de diana».

Hasta ahora se sabía que las abejas obreras construyen las colmenas añadiendo nuevas celdas en el extremo de cada capa del panal, pero no había una explicación convincente sobre cómo estas abejas australianas llegan a formar esos patrones complejos.

Examinando las estructuras y el orden que emerge en los panales, los investigadores han encontrado un modelo de complejidad mínima, que demuestra que cada abeja individualmente tan solo necesita información acerca de su entorno más próximo.

Con esta mínima información, cada obrera puede contribuir al crecimiento sin necesidad de una coordinación de grupo ni una inteligencia superior. Los patrones observados son, por tanto, un fenómeno emergente, resultado del comportamiento local de las obreras.

Una descoordinación matemática perfecta
Comentarios