jueves 13/8/20

DÍA A DÍA

Las redes sociales han abierto una ventana a muchas realidades sociales y económicas, y el territorio rural, sus habitantes y los agricultores y ganaderos no han sido ajenos a una herramienta que les permite mostrar y defender el día a día de su realidad.
Lucía Velasco, una de las influencer del sector primario con más seguidores en las redes sociales. efe
Lucía Velasco, una de las influencer del sector primario con más seguidores en las redes sociales. efe

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Subidos a un tractor o posando junto a un burro, la publicación de este tipo de imágenes comienza a ganar terreno en cantidad de seguidores interesados en el mundo rural.

La ganadera Lucía Velasco muestra su vida en Asturias, algo que comenzó, como muchos, cuando abrió varias cuentas en redes y ahora gestiona entre todas ellas más de 60.000 seguidores.

Su objetivo no era publicitar el mundo rural, sino contar su día a día, explica a Efe, pero el objetivo ha ido cambiando con la buena recepción obtenida, que le ha llevado a detenerse a pensar, antes de subir algo, qué publicar y cuándo publicarlo para que tenga más visibilidad.

Reconoce que el fenómeno de los «influencers» del mundo rural es algo reciente, de los últimos dos años, pero que está aumentando con el paso de los meses. «Los que no tienen cabras o vacas tienen ovejas y cada vez más gente se anima» con unas publicaciones que al final son más buscadas por los usuarios que viven en ciudades, según la experiencia de Velasco.

Su éxito en redes sociales lo ve como una manera de dar a conocer el campo español, pero reconoce que todavía hay mucho camino por recorrer a la hora de promocionar la vida en la España vaciada.

Además de la visibilidad que logran los particulares, reclama que se dé a conocer desde las escuelas el valor de los productos locales, el bienestar animal, la cultura rural y el origen de aquello que comemos.

«Que sepan de dónde sale todo, porque no lo saben. Un niño no sabe de dónde sale un Actimel», se lamenta Velasco.

Asimismo, a través de las redes muestra las ventajas de vivir en el campo, donde el confinamiento no ha se ha hecho entre las cuatro paredes de un apartamento, sino en el campo cuidando del ganado, trabajando incluso sin mascarilla al no haber más gente alrededor que sus hijos.

Otro caso es el de Tomy Rohde, como le conocen a través de Twitter sus más de 20.000 seguidores, y que también se muestra en Instagram.

Este agricultor también comenzó como una afición su paso por Internet, y ahora no faltan las publicaciones diarias de «alguien que se fue a vivir al campo, dice muchas burradas y a veces habla de sus cosas agrícolas».

A su criterio, la falta de visilibidad del campo es fruto de «una pirámide de desencuentros».

«Incluso desde la educación cuando nos decían ‘si no vales para estudiar trabajarás en el campo’ a modo de amenaza, era y es un estigma más que hecha raíces en la juventud, empezando desde la educación y terminando por políticas de hecho y no de boquilla, es lo que haría falta», explica a Efe. Enfatiza que el campo es cultura y «los agricultores son artistas de la tierra», por lo que hay que concienciar de ello a toda la sociedad.

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