lunes 24/1/22

‘Drunkorexia’, no comer para beber

La ‘tendencia’ que se observa entre los más jóvenes y de la que alertan algunos especialistas supone restringir alimentos para compensar las calorías vacías del alcohol
Un grupo de jóvenes se divierte en el centro de la ciudad de Barcelona, en una foto del 15 de mayo. MARTA PÉREZ

La drunkorexia’ una nueva ‘tendencia’ que consiste en no comer para compensar las calorías que aporta el consumo de alcohol, se está poniendo de moda, sobre todo entre los jóvenes, advierte el epidemiólogo y psicólogo Albert Espelt en una entrevista con Efe.

Aún no es un fenómeno clínico, pero sí es un comportamiento que se está observando en las personas más jóvenes que, en previsión de una ingesta de alcohol y del aporte calórico que esto supone, restringen el alimento, sustituyéndolo así por las calorías vacías que aportan las bebidas alcohólicas.

Se observa sobre todo en chicas jóvenes, de entre 16 y 24 años, dado que las mujeres son las más afectadas por los trastornos alimenticios, explica Albert Espelt, jefe del departamento de Epidemiología y Salud Pública de la Facultad de Ciencias de la Salud del campus Manresa de la Universidad de Vic.

Los expertos aún no saben hasta dónde va a llegar este nuevo fenómeno que empieza a aparecer y no lo tienen cuantificado, pero sí que hablan de que identificarlo es el paso previo a catalogar la drunkorexia como un trastorno psicológico relacionado con la alimentación.

Se trata de una patología dual, es decir, propia de personas que tienen más de un trastorno psicológico, y habitualmente viene acompañada de síntomas de anorexia que empeoran por este consumo excesivo de alcohol.

«Si no comes para poder ingerir alcohol, este alcohol es mucho más perjudicial para tu salud», recalca Espelt, que recuerda que si nos basamos solo en calorías «estamos haciendo un daño al cuerpo que no es necesario» y no estamos haciendo dietas equilibradas, porque «hay calorías que nos nutren y otras que no». Hay que tener en cuenta que la pandemia de covid-19 ha tenido influencia en trastornos mentales como la anorexia y que la población más desfavorecida ha empeorado su alimentación, algo que repercute en este nuevo fenómeno. El confinamiento disminuyó en un primer momento el consumo de alcohol, pero lo que se observa ahora, en ciudades como Barcelona, es un cambio en el patrón de consumo: «Antes del COVID no era un sitio de botellón, no había plazas llenas de jóvenes bebiendo, pero esto ha empezado a cambiar a raíz de la pandemia», cuenta Espelt.

‘Drunkorexia’, no comer para beber
Comentarios