martes 24/5/22

U n día fueron los galardonados vinos del Bierzo, el tradicional botillo, o los pimientos asados; y, ahora, gracias a una joven empresa berciana de fabricación de productos alimenticios llamada Vallelongo, el Bierzo se hace hueco una vez más en el difícil mercado gourmet y en la restauración de primera línea en toda la geografía nacional. El reconocimiento de varios de sus productos ha hecho que la comarca berciana se haga eco en la prensa más de una treintena de veces, participando incluso en programas de radio y televisión. «Además de los medios habituales, hemos salido en el periódico deportivo tan alejado del mundo gastronómico como Marca y eso fue muy significativo para nosotros», dice Carlos Pardo.

Tanto medios digitales como los de toda la vida mencionan el nombre de esta firma en todos sus campos. «Como novedad, este año vamos a ser colaboradores del XVIII Festival del Botillo en la ciudad de Barcelona con la Asociación de Bercianos en Cataluña y eso para nosotros tiene más orgullo que cualquier otra cosa», añade el gerente de Vallelongo.

El modelo productivo de esta fábrica es exclusivamente artesanal mimando todo el proceso desde el inicio hasta su legendaria presentación comercial: «Las personas tenemos algo mágico que solo se transmite cuando se trabaja con las manos. Nuestros abuelos basaban sus hábitos de trabajo en la artesanía y en más factores que ahora ya nadie tiene en cuenta, y es ahí donde estamos equivocados: los ciclos de la luna, la utilización de materiales nobles, la actitud, el entorno... la idea no es autoconvencerse de que vas a hacer el mejor producto del mundo, pero sí puedes esforzarte en todos y en cada uno de los pasos de la elaboración al máximo y obtendrás tu gratificación inmediatamente. Nosotros hemos adoptado esa filosofía de trabajo; de hecho, colocamos las pegatinas una a una a mano y de esa misma manera también se pintan nuestras botellas, escogemos cada ajo negro diente por diente y amasamos la cuajada del queso artesanalmente en una artesa de madera», dice con orgullo Carlos Pardo.

Vallelongo apoya al artesano en todas las variantes y aboga por organizar este grupo para mejorar sus condiciones y eliminar las malas prácticas. «En el Bierzo hay varias empresas y autónomos dedicados a este sector y necesitábamos un organismo que nos cuide, ayude y represente. Cubriendo esta carencia ha surgido ‘Bierzo Garantía’, que es una organización que nace para proteger toda la artesanía alimentaria de la comarca, velando por una fabricación responsable».

Con esta particular filosofía, orientan las ventas a cualquier consumidor que valore el producto. «Somos proveedores de restaurantes tanto de menú del día como de estrella Michelín, tanto de tiendas de barrio como delicatessen; y es así como estamos a gusto», concluye.

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