domingo 17/10/21

Enseñanza de calidad con seguridad

La pandemia obliga a los colegios a un esfuerzo de adaptación. Se trabaja para frenar los contagios y se consolidan los avances en la transformación digital que se estaba implantando. El conflicto demográfico pasa factura en las aulas
DL

La llegada del covid lo cambió todo. La educación vivió el curso más complicado en décadas, al decretarse a mediados de marzo un confinamiento que se extendió en los colegios hasta junio. Fue un reto en el que entre otras cosas se puso sobre la mesa la eficacia de los avances digitales y los esfuerzos tecnológicos en los que se había avanzado en los centros escolares en los últimos años. Fue todo un examen sin margen de error. Y el resultado fue en líneas generales sobresaliente. Los profesores consiguieron aprovechar sus conocimientos en nuevas tecnologías para poder reanudar el curso y facilitar en lo posible una enseñanza que en ocasiones precisó en principio en la extensión del conocimiento sobre cómo poder participar en esas nuevas aulas online.

Pero tras el verano llegó otro reto, si cabe más complicado. Se optó por la enseñanza presencial en los colegios e institutos con unas medidas de seguridad milimétricas. Las cosas tuvieron que adaptarse con celeridad para organizar entradas escalonadas, distancias en las aulas... y en ocasiones las decisiones de la administración educativa no fueron tan diligentes como sería deseable, y los desdoblamientos obligaron a recolocar las cosas semanas después del arranque del curso allá por el mes de septiembre.

Afortunadamente los augurios catastrofistas sobre los contagios que se iban a generar en las aulas estaban equivocados. Los colegios han tenido que afrontar cierres periódicos de clases por la existencia de positivos pero las fórmulas para prevenir los contagios han dado frutos y el curso se está desarrollando con normalidad después de muchos meses, aunque eso sí con muchas limitaciones a la hora de realizar actividades para limitar los contactos y los riesgos.

Ahora se empieza a mirar hacia el siguiente curso, el 2021-22 en el que de nuevo se prevé una situación compleja. La pandemia no ha concluido y el ritmo de vacunación es tan lento que es previsible que allá por septiembre no se habrá alcanzado la llamada inmunidad de rebaño. En territorios como León el problema de la llamada España Vaciada se hace cada año más evidente, con un descenso progresivo en el número de niños que acceden en los cursos más bajos de la escala educativa.

Garantías

Los centros mantienen, no obstante, su apuesta por la calidad. Los frutos son evidente y en muchos casos se garantizan con sellos otorgados por entidades especialidades. En un momento tan complicado parece de justicia defender que la educación en León goza de buena salud.

Enseñanza de calidad con seguridad
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