miércoles 14/4/21

ENTENDERNOS MEJOR

Existen diferencias en el estilo de comunicación masculino y femenino. Además, mujeres y hombres usamos las palabras, en ocasiones, de distinta manera. Pero podemos atendernos, entendernos y comunicarnos mejor poniendo en práctica unas sencillas recomendaciones

Las mujeres tenemos un estilo propio de comunicación que no siempre es bien comprendido ni aceptado en el entorno empresarial, político y público», señala Teresa Baró consultora, formadora y entrenadora especializada en comunicación interpersonal en el ámbito profesional, directivo y empresarial (www.verbalnoverbal.com). «Asimismo, muchas de nosotras trabajamos en entornos predominantemente masculinos, por lo que conocer las diferencias entre los patrones de comunicación de hombres y mujeres nos da ventaja para adaptarnos, responder y actuar con mejores resultados», añade esta experta (www.teresabaro.com). Baró ha publicado el libro ‘Imparables. Comunicación para mujeres que pisan fuerte’porque, «en general, el entorno profesional todavía está pensado por y para hombres, obligándonos a superar obstáculos constantemente» y lo describe como una guía para mujeres profesionales, donde se recopilan las mejores técnicas y consejos de su autora.

Según Baró, «la comunicación de hombres y mujeres tiene una amplia base compartida. Si no fuera así, no habría forma de convivir. Pero también tiene unos rasgos característicos para cada género. Y son estos los que muchas veces forman una barrera para la comprensión o nos ponen a las mujeres en desventaja». Esta experta ha analizado las diferencias en el estilo de comunicación femenino y masculino tradicionales: «Algo que todavía se mantiene en la mayoría de los países de cultura occidental». Ofrece dos ejemplos de esta situación: «Le cuentas a un hombre (compañero o pareja) un pequeño problema que tienes y él te dice inmediatamente lo que tienes que hacer, cuando tú lo sabes de sobra y solo estabas pensando en voz alta. O le preguntas algo esperando una explicación y su respuesta es un monosílabo».

«Estas diferencias de actitud son frecuentes entre hombres y mujeres, y nos pueden llegar a irritar. A veces pensamos que ellos son muy simples porque les tienes que decir las cosas muy claro para que las entiendan», puntualiza. «Ellos piensan que nosotras somos muy complicadas, que decimos las cosas indirectamente. Una de las frases masculinas más pronunciadas es ‘mujeres, no hay quien las entienda’, y en el lado femenino es probable que una de las más destacadas sea ‘pero ¿cómo es posible que no se dé cuenta?’», indica.

Baró también profundizado en las distintas maneras en las que hombres y mujeres utilizamos las palabras. «La neuropsiquiatra Louann Brizendine explica que las chicas participan en la toma de decisiones, con el mínimo de estrés, conflicto o alarde de estatus. Expresan a menudo el acuerdo con las propuestas de un compañero y plantean sus propias ideas mediante preguntas como, ‘yo seré la profesora ¿de acuerdo?’. La relación social está en el centro de su ser», explica Baró. «Los chicos, en cambio, usan en general el lenguaje para dar órdenes a otros, hacer que se hagan las cosas, presumir, amenazar, ignorar la propuesta de un compañero y aplastar los intentos de hablar de los demás», añade. «Nosotras estamos entrenadas en escuchar, observar y empatizar con los demás, en tener conversaciones que buscan la participación del otro y el acuerdo. Ellos están entrenados para competir, defender sus intereses y mostrar músculo, también músculo verbal, todo esto en el ámbito público», opina.

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