Diario de León

La espía más buscada por la Gestapo

l La historiadora Sonia Purnell reivindica a Virginia Hall

Virginia Hall fue condecorada tras su actuación en la Segunda Guerra Mundial

Virginia Hall fue condecorada tras su actuación en la Segunda Guerra Mundial

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josé oliva

Purnell señala que «Virginia Hall evitó ser capturada durante más de tres años y lo hizo justo en las narices de los nazis, algo que podría casi considerarse un récord en sí mismo; y durante ese tiempo tuvo un éxito extraordinario, tanto que incluso Hitler en Berlín llegó a saber de ella».

Hall fue capaz de crear decenas de redes y reclutó a cientos, si no miles, de resistentes; estableció casas de seguridad; rutas de escape organizadas; proporcionó documentos falsos; organizó fugas de prisión sensacionales; salvó la vida de muchos otros agentes; organizó 22 lanzamientos exitosos de armas, municiones y explosivos en paracaídas; dirigió misiones de sabotaje y emboscadas de gran éxito; recopiló información de inteligencia vital y finalmente ayudó a liberar a todo un departamento en Francia. «Su habilidad para el espionaje, su astucia, su ingenio, su sexto sentido y su liderazgo significaban que podía sortear a los nazis», señala la autora, que recuerda que «apenas había recibido formación, por lo que tuvo que ser pionera en muchas técnicas de campo que la CIA todavía utiliza en la actualidad».

Y todo ello a pesar de una cojera que le había dejado un accidente: «Inicialmente, esa cojera la hizo menos sospechosa, pero los alemanes descubrieron pronto que tras los éxitos de la guerra secreta contra ellos estaba la Dama que Cojeaba» y esto convirtió su trabajo en más peligroso, porque «su pata de palo la identificaba fácilmente y no podía correr, aunque sí montar a caballo y en bicicleta, escalar montañas e incluso esquiar». Una mujer sin importancia (Crítica) nació del interés de Purnell por el espionaje durante la guerra y para ello comenzó a leer sobre el Special Operations Executive, el servicio secreto británico fundado por Churchill en 1940, que «no se parecía a ningún otro, y atraía a una variedad de personajes vívidos y extraordinariamente valientes», entre los cuales «a veces se mencionaba a una mujer estadounidense con una pierna de palo, sin muchos más detalles».

Para la investigación, que duró tres años y medio, Purnell consultó cientos de documentos secretos en Gran Bretaña y Estados Unidos, algunos todavía clasificados que pudo consultar con la ayuda de dos exoficiales de inteligencia.

También encontró un tesoro en forma de cartas y otros papeles en una habitación trasera del Museo de la Resistencia en Lyon (Francia). Entre las contribuciones de aquella mujer, la autora menciona que, además de facilitar información vital para la liberación de París en 1944, «animó a la Resistencia en Francia cuando muchos franceses estaban demasiado asustados para luchar contra los nazis y ejerció un liderazgo tan inspirador que logró convertir a un inexperto y variopinto grupo de escolares, agricultores, libreros y todo tipo de voluntarios en un ejército muy eficaz».

Cree Purnell que «ser mujer fue un obstáculo en su carrera acabada la guerra, porque no se comportaba como se suponía que debían hacerlo las mujeres en aquel entonces, y su coraje, su ambición, hizo que muchos hombres se sintieran amenazados».

Menciona que Hall fue excluida del servicio diplomático de EE UU, «aparentemente porque le había sido amputada una pierna, pero sé de al menos otro hombre que había perdido ambas piernas en la Primera Guerra Mundial y que justo en la misma época, no tuvo problemas para unirse».

El título del libro es homónimo a una obra de teatro de Oscar Wilde: «La historia de Virginia y la obra de Wilde abordan ese doble rasero, la forma en que se trata de manera diferente a hombres y mujeres. Pero el título también parecía resumir cómo se trató a Virginia, una mujer sin importancia, tanto antes como, me temo, después de la guerra».

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