Diario de León

¿Existe en realidad el monstruo?

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León

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alfonso garcía

Había una vez un país que se llamaba Cornucopia. Como en los cuentos cásicos –adviértase el tono y el lenguaje-. No poco de tal condición y planteamientos tiene El Ickabog, el tan esperado libro de la autora de la famosa saga de Harry Potter. En aquel país gobernaba «una larga dinastía de reyes rubios», encarnada en la figura de Fred el Intrépido. La prosperidad era notable en todo el Reino, excepto en la zona de Los Pantanos, «un pantanal extenso, oscuro y casi siempre cubierto de niebla donde vivía un monstruo», el ickabog, alentado por la leyenda. Pero como las cosas no siempre son como parecen, ciertos acontecimientos lo convirtieron en un monstruo asesino.

Es entonces cuando el rey decide perseguir al monstruo. Bueno, no tanto el rey —egoísta, vanidoso y cobarde— como aquellos en cuyas manos se echó, dos lores cuyas cabezas eran fundamentalmente maquinadoras y solo buscaban su propio interés. En este empeño se suceden mentiras, desencuentros, planes malévolos, astucias, crueldades, desapariciones, muertes… Entonces Cornucopia, «que en su día había sido la envidia de los países vecinos por la fabulosa fertilidad de sus campos, la excelencia de sus quesos, salchicheros, vinateros y reposteros, y la felicidad de su pueblo, había cambiado tanto que prácticamente estaba irreconocible». Temor, terror, hambre. Cuatro niños, adolescentes — Daisy, Bert, Roderick y Martha—, junto a otras personas que sufrieron especialmente las consecuencias de la dolorosa situación, lucharán por recobrar la verdadera Cornucopia. El lector se verá implicado, sin duda, en todo el proceso, pues la autora se dirige a él advirtiéndole anticipaciones, recordándole algunas cosas, reclamando su atención… Y como la intensidad de la tensión crece y el interés nunca decae, el lector queda atrapado en la evolución de la historia, llena de simpatía, del disparate en no pocos casos y un magnífico y permanente canto a la imaginación.

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