viernes 21/1/22

Un firme compromiso con la ciberseguridad

Los ciberdelincuentes buscan comprometer la seguridad de los clientes, por eso las entidades bancarias se adelantan a este fraude con cortafuegos operativos al tiempo que inciden en la concienciación como claves para acabar con ellos
                      Sede del Instituto de Ciberseguridad, en León. RAMIRO
Sede del Instituto de Ciberseguridad, en León. RAMIRO

Los ciberdelincuentes buscan continuamente comprometer la seguridad de los clientes y generar situaciones de riesgo en las que puedan salirse con la suya. En términos generales —tal y como recuerdan las entidades bancarias— las campañas de phishing y malware son periódicas desde hace unos años y es habitual que exploren nuevas fórmulas como el smishing o el vishing en cualquier caso se han intensificado después de la pandemia. Afecta a los clientes de la mayoría de las entidades financieras y aseguradoras del país como se puede ver en los estudios de consultoras que realizan la radiografía del sector.

Es importante señalar que recibir un mensaje de este tipo no implica ser víctima de un ciberfraude. De hecho, cerca del 90% de los clientes que reciben estos SMS no se ven afectados, bien porque se dan cuenta y sospechan en alguna parte del proceso o porque los propios sistemas de los bancos identifican la operativa como fraudulenta y bloquean la operación. Existe una concienciación muy elevada tanto entre clientes usuarios de canales digitales. En la mayoría de los casos en los que los ciberdelincuentes consiguen operar, se activan con éxito procedimientos para recuperar, reclamar o anular estas operaciones.

Los ciberdelincuentes disparan de manera masiva y, de hecho, muchas veces los clientes reciben SMS en los que dicen ser una entidad financiera con la que ni siquiera trabajan o han trabajado.

La opción más clara para evitar este tipo de fraudes —remarcan entidades financieras como Abanca— es seguir adelantándose a los ciberdelincuentes con cortafuegos operativos e incidir en la concienciación de los clientes. Otra línea de trabajo para atajar estos intentos de fraude es la que han puesto en marcha en Reino Unido conjuntamente entre el sector financiero y las teleoperadoras. Para ello se han determinado listas blancas y listas negras de teléfonos para filtrar el envío de mensajes y garantizar que el destinatario es quien dice ser.

Un firme compromiso con la ciberseguridad
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