viernes 22/10/21

Una gran obra de ingeniería con las tecnologías más innovadoras

Iberduero construyó en los años cincuenta la central hidroeléctrica de Aldeadávila, una de las más importantes de Europa Occidental. Está ubicada en una profunda depresión geográfica en el curso medio del río Duero, que establece la frontera entre España y Portugal; el área es conocida como el corazón de las Arribes, y pertenece a la provincia de Salamanca.

Se trata de una gran obra de ingeniería en la que se utilizaron las tecnologías más innovadoras. La compañía propuso la creación de un proyecto escultórico para la entrada del túnel de la central. El artista seleccionado para llevarlo a cabo es Pablo Serrano, que en aquel momento desarrollaba su serie escultórica Bóvedas para el Hombre, presentada en el Pabellón Español de la XXXI Biennale di Venezia, en 1962.

Una vez aceptado el encargo, Pablo Serrano propuso tres posibles soluciones para la entrada a la central, de las que se aprobó el proyecto número 3. Las obras se iniciaron en febrero de 1963 y el proceso se desarrolló a lo largo de seis meses y consiguió un encuentro armónico entre el paisaje —la montaña escarpada y la roca— por un lado, y la simplicidad del gran paño de hormigón construido, por el otro, en una fusión equilibrada entre naturaleza y la técnica. En alusión simbólica al componente humano creó un grupo escultórico realizado con materiales de desecho de la obra.

Una gran obra de ingeniería con las tecnologías más innovadoras
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